Narra Alexey Pavlova. Abro los ojos por un golpe que siento en mi rostro, lo primero que veo es la mano de Samantha recostada sobre mi nariz, la quito suavemente y la observo, ella está atravesada en la cama dejándome un pequeño espacio, no puedo evitar reír por su extraña forma de dormir, han pasado ya dos semanas desde que estamos en el apartamento de Max, un amigo que conocí en un bar fuera de los limites de la manada, él no tiene idea de lo que soy, pero como lo he sacado de algunos líos él me debía este favor y me lo ha prestado por un tiempo, no es seguro quedarnos más así que deberemos irnos en cualquier momento, durante todo este tiempo hemos hecho el amor tantas veces que ya perdí la cuenta, no puedo acercarme a ella sin ponerme duro, juro que no quiero nada más en la vida que es

