La noche está fría y la luna alumbra en todo su esplendor, dejándome visualizar la expresión de Camille al escuchar las palabras de Evan. Con mis manos trémulas me aferro con presión del chico que se halla frente a mí, sintiendo un miedo de vértigo. Evan ladea la cabeza mirándome tiernamente, y luego vuelve su mirada a Camille. -No me digas que te enamoraste de esta. -Hace una mueca de desagrado. Ella hace un ademán de avanzar, y Evan niega en silencio. -Se supone que después de que yo tuviera la corona, tú estarías conmigo. En eso quedamos. -Abro los ojos a más no poder. Una brisa fría acaricia mi rostro, y una extraña sensación se hace presente en mi estómago. Sintiendo unas enormes ganas de vomitar, me inclino hacia adelante apartando a Evan dejando salir todo lo que hay en mi pobre e

