Varios días han pasado desde la muerte de mi padre. Siendo sincera..., no he salido de mi habitación, a duras penas y he probado bocado. No tengo fuerzas para nada, porque cada vez que los recuerdos bombardean mi cabeza, siento un enorme vacío en mi corazón, un dolor punzante que no lo disminuye nada, mucho menos, me lo quita. Daniel; mi querido hermano, siempre viene a traerme de comer, pues la noticia de la muerte de Carla, nos dejó descolocados a todos, debido a que era la nana, la que siempre estuvo ahí para nosotros desde pequeños, y la queríamos como a una madre, en vista de que en ella veíamos esa figura materna, en la cual podíamos refugiarnos y nos brindaba ese calor maternal, y hoy simplemente tampoco está... se ha esfumado, al igual que mi padre. No sé qué será de mi vida. N

