Narra Valentina
Eran las 3:00 am logré despertar pero al abrir mis ojos pude ver que Mateo y yo nos habíamos quedado dormidos en el sofá de la sala, motivo por el cual el vino a visitarnos el día de ayer para saber como se encontraba mi madre y al mismo tiempo saber como me sentía yo después de enterarse de lo de mi otra hermana, cosa que me dejó algo feliz al saber que él se preocupó por mi a tal caso que pasó toda la noche conmigo para no dejarme sola, al mismo tiempo animarme y darme fuerzas. Nunca nadie se había preocupado por mi, ni siquiera Mariano.
Al levantarme del sofá, vi que Mateo aún seguía dormido, entonces fui por una manta para arroparlo y dejar que descansara un poco más, por suerte el no tenía turno en el hospital. El se ve tan lindo cuando duerme que no podía dejar de admirar su belleza. Lentamente subí las escaleras para no hacer mucho ruido y lograr dormir unas horas más para poder ir a trabajar.
Desperté por la alarma que dejo cada día en mi celular, y entendí que era momento de levantarme para ir a trabajar. Rápidamente tomé un baño, me vestí con unos pantalones formales color marfil, una camisa manga larga color rosado con un moño en el cuello, unos tacones de aguja color n***o y una cartera del mismo color, mi cabello lo dejé suelto con unas ondas y usé maquillaje algo natural.
Luego pasé por la habitación de mamá para saber como estaba, pero no encontré ningún rastro de ella, entonces bajé las escaleras para buscarla y la encontré en el comedor conversando con Mateo.
-Buenos días- dije al verlos felizmente conversando.
-Buenos días- dijeron ambos al unísono.
-¿Cómo amaneciste Mamá?- le dije saludándola con un beso en la mejilla.
-Ya estoy muchísimo mejor hija
- Y tú ¿Cómo dormiste?- le pregunté a Mateo.
-Muy bien, el sofá es muy cómodo y más cuando tuve compañía- dijo algo coqueto, y al instante sentí mis mejillas como brazas, porque él se refería a que nos quedamos dormidos juntos en el sofá.
-Me alegro mucho, y gracias por preocuparte por nosotras- le dije disimulando lo sonrojada que estaba.
Después de esa charla desayunamos los tres juntos, y después tuve que despedirme para ir a la empresa.
-Bueno, yo tengo que ir a trabajar, cualquier cosa me llamas- le dije a mamá
-No te preocupes hija, ya estoy mejor
-Te acompaño a la puerta- me dijo Mateo, yo solo asentí.
-Gracias por la visita- le dije a Mateo cuando estaba afuera de la casa
-No tienes por qué agradecer, para mi es un placer visitarte.
-Es enserio, gracias, nunca nadie particular se había preocupado tanto por mí.
-No es nada, preciosa- dijo, yo solo sonreí mientras me dirigía hacia mi auto( lamborgini)
¡wow! me dijo preciosa, no se pero ese guapo doctor pone mis pensamientos de cabeza.
Después de eso manejé hacia mi empresa, al llegar estacioné mi auto, subí en el elevador al último piso para llegar a mi oficina. A pesar de todo lo sucedido el día de ayer, hoy ando con mis ánimos al cien por ciento. Camino hacia mi oficina y veo a Mónica mi secretaria en la recepción.
-Buenos días, señorita Montero.
-Bueno días Mónica- dije
-Le trajeron una encomienda, señorita- Me dijo, entregándome un arreglo floral con rosas y girasoles, rápidamente yo lo tomé.
-¿Sabe quién las envió?
-No señorita, las trajo un empleado de la floristería pero no me dijo quien se las envió, a pesar que le pregunté, dijo que no estaba autorizado para dar esa información.
-Bien, muchas gracias Mónica.
Luego de eso me adentré en la oficina para contemplar las flores, y de pronto vi la nota que este traía, la cual decía: "Amo cuando veo tu sonrisa, por eso al ver estas flores imaginé que ibas a sonreír aún más" Atte. Tu admirador secreto.
Después de leer esa nota, no podía parar de sonreír pensando en esas hermosas palabras y al mismo tiempo pensando en quien podía ser esa persona que estaba robando mi corazón de una manera muy peculiar, pero en ese instante no se me venía nadie a la cabeza, porque Mariano no es detallista y no creo que después de mandarme por un tubo quisiera volver conmigo.
De pronto un ruido me sacó de mis pensamientos, era el sonido de mi celular.
-Hola- dije contestando el celular.
-Hola mi hermosa Valentina- dijo una voz muy conocida al otro lado de la línea.
-¿Mariano?
-Ese mismo, mi amor
-¿Ahora que es lo que quieres?- dije muy enojada
-Me di cuenta que no puedo vivir sin ti y necesito que me perdones.
- ja ja ja- reí sarcásticamente- tan rápido se aburrió tu amante de ti- dije mofando algo molesta
-Claro que no, solo me di cuenta que no valía la pena.
-Pues ¿sabes qué?, no me importa que vuelvas como perro arrepentido después que rompiste mi corazón al decir todas esas palabras hirientes, no creas que yo soy un juguete con el cuál harás todo lo que tu quieras, te equivocaste conmigo Mariano- dije, muy furiosa
-Tú te lo pierdes, nunca encontrarás a alguien como yo
-¿Sabes qué?, tienes razón, nunca encontraré a alguien tan poco hombre como tú, encontraré a alguien mucho mejor que tú, que en realidad si me valore por lo que soy- le dije cortando la llamada.
Quien se cree que es para querer jugar conmigo. Todo estaba bien hasta que recibí esa horrible llamada. En eso vuelve a sonar el celular, yo contesto sin mirar el número del cual me están llamando.
-No te cansas de molestar-dije algo molesta
-Oh, perdón, no sabía que podía molestar mi llamada- escuché la voz de Mateo del otro lado del celular.
-Discúlpame Mateo, no quería hablarte así, pensé que eras otra persona- dije avergonzada.
-Entiendo, no te preocupes. Solo llamaba para invitarte a almorzar, claro si tu quieres.
En ese momento se me dibujó una gran sonrisa y no dudé mucho en responder.
-Está bien, acepto
-De acuerdo. Paso por ti a las doce- dijo con una voz emocionada.
-Bien, te espero.
Bueno, parece que ha sido una mañana de muchas emociones. Primero el detalle de un admirador secreto, después la llamada de Mariano y ahora la invitación de Mateo. Creo que es mucho para mi, espero que no hayan más sorpresas.
Seguí trabajando en mi oficina toda la mañana, de pronto tocan a mi puerta.
-Adelante- dije sin dejar de ver la computadora.
-Buenos días nuevamente, señorita Montero- dijo Mateo.
-Buenos días, doctor Villareal- dije con una sonrisa.
-Podríamos ir a almorzar, preciosa- me dijo tomando mi mano y besándola. De inmediato mi cara estaba como un tomate.
-Claro, he trabajado tanto que no me había percatado de la hora- dije tomando mis cosas para ir con él.
Bajamos hasta donde él tenía el auto, él abrió la puerta donde se sienta el copiloto para dejarme entrar y prosiguió para ir al restaurante.
Al llegar al lugar, entramos, era un restaurante muy lujoso de estilo italiano. Mateo había reservado la mejor mesa, leímos la carta del menú y ordenamos la comida.
-¿Cómo te sientes? porque te escuché algo alterada, cuando te llamé- me dijo Mateo
-Pues, bien- dije algo decepcionada
-Sabes que puedes confiar en mí y contarme lo que te molesta- me dijo animándome
-Está bien te contaré-dije suspirando- Hace unos días encontré a mi novio, besándose con otra chica, pensé que se iba a disculpar pero no, me dijo que yo era aburrida y que ya no le interesaba lo nuestro, yo me decepcioné al escuchar esas palabras venir de él y terminé con la relación. Hoy antes de que tú me llamaras, el me llamó para decirme que quería que volviéramos a estar juntos y yo enojada le dije que no quiero saber nada de él por querer jugar conmigo- dije con lágrimas en los ojos y Mateo inmediatamente se levantó de la silla, sentándose a la par mía, me abrazó y me consoló.
-Realmente no puedo creer como ese cobarde pudo herir tus sentimientos, tú vales mucho Valentina, no mereces que nadie dañe tu hermoso corazón, a pesar de que te conozco de hace poco, puedo asegurar que eres una persona maravillosa- dijo mientras me miraba a los ojos y secaba mis lágrimas con esas manos tan suaves, yo solo sonreí al escuchar esas palabras, de pronto nuestros rostros se fueron acercando hasta sentir nuestras respiraciones, pero en ese momento el mesero llegó con la comida.
-Bueno, es hora de disfrutar la comida y que usted señorita deje de estar triste por alguien que no la merece.
-Muchas gracias por escucharme Mateo
-No tienes nada que agradecer, siempre que necesites un amigo para desahogarte, aquí estaré yo para ti- dijo mientras yo solo sonreía.
Después comimos y charlamos de todo un poco, luego él me llevó de regreso a mi empresa. Al estar en frente del edificio , él abrió la puerta del carro para que yo pudiera salir.
-Gracias por invitarme a comer, me gustó mucho poder salir contigo- le dije muy feliz
-A mi también me gustó mucho que aceptaras mi invitación- dijo
Después de eso nos despedimos con un beso en la mejilla, yo entré para seguir con mi trabajo. Y cuando entré a mi oficina, ya me estaba esperando mi amiga Ana para seguir con el caso de mi según hermana.
-Hola Ani
-Hola querida Vale, ¿Cómo has estado?
-Pues muy bien, vengo de una cita
-Aew, no me habías contado que estás saliendo con alguien- dijo con una voz melosa
-La verdad que hace poco que lo conozco, se llama Mateo ,es doctor y también es amigo de mi hermano. Es muy apuesto y me atrae mucho.
-Me alegro de escuchar eso amiga, sabes bien que nunca me gustó tu relación con Mariano.
Luego de eso seguimos conversando, yo le conté de la llamada que recibí de Mariano y después de eso seguimos hablando del caso de la herencia que está peleando Diana.
-Sabes que hay algo que no me cuadra en todo esto- me dijo Ana
-A mi tampoco amiga, porque justamente apareció cuando mi padre ya no está.
-Si Vale, y recordando que tu padre falleció hace varios años. Creo que sería bueno que contrates a un buen detective que sea de mucha confianza para que la investigue muy bien.
-Buena idea Ani, no había pensado en eso. Gracias por ayudarme amiga.
-Sabes que para eso somos amigas ¿verdad?
-Por supuesto que lo se.
-Bueno, ya es tarde, yo creo que ya tengo que regresar a casa
-Está bien amiga, yo también ya me tengo que ir. Necesito saber como sigue mamá.
Después de la conversación, bajamos juntas al estacionamiento, cada una subió a su respectivo auto y partimos a nuestras casas.
Al llegar a casa, busqué a mamá que ya estaba descansando en su habitación. Hablamos un rato, después yo fui a mi habitación, me desvestí y tome un relajante baño de espuma. Salí del jacuzzi y me puse una pijama muy cómoda, bajé a la cocina a buscar algo de comer porque me sentía algo hambrienta. Busqué en el refrigerador y comí yogurt con frutas, mientras comía revisé mi celular y vi un mensaje que me había enviado Mateo.