POV IRLANDA Llevo aquí tumbada unos quince minutos y estoy sufriendo como nunca. Me tomó cinco minutos desnudarme y ponerme una bata de hospital. Llevo diez minutos luchando y empujando. No podía más. Justo cuando estaba a punto de volver a gritar, la puerta de la sala de partos se abrió de golpe y Dante irrumpió en ella. —¿Qué haces aquí? —logré decir entre el dolor. —¿Qué crees? ¡Estoy aquí para el nacimiento de mis hijos! —corrió hacia mí y me tomó de la mano. Tuve que gritar de nuevo y apreté la mano de Dante con todas mis fuerzas. —¡Dos empujones más! —me gritó el médico. Empujé de nuevo y ya estaba chorreando sudor. —¡No tendrás más hijos! —le grité antes de empujar de nuevo y, segundos después, oí un grito. —Aún no lo han conseguido; su segundo hijo todavía tiene que venir

