POV IRLANDA Han pasado dos semanas desde que el paquete fue entregado en nuestra puerta. Dos semanas de silencio total. Nada. Ni llamadas, ni mensajes, ni noticias de Matheo. Por un lado, me alegro de no haber tenido noticias suyas, pero, por otro, también me deja una extraña sensación en el estómago. Estoy sentada en la cocina con Alana en brazos. Aarón duerme plácidamente en los brazos de Dante, que está sentado en el sofá escribiendo algo en su tablet. Cuando Alana se quedó dormida, la puse en la cuna del salón. Luego fui hacia Dante y me senté a su lado. —¿Qué estás escribiendo todo el tiempo ahí? —Hay noticias sobre Matheo —explicó. —¿Qué? —Le quité la tablet de las manos para echarle un vistazo yo misma—. ¿Lo vieron en la ciudad? ¿Hoy? Quería saberlo porque justo ahí en la pan

