Narra Liam El volante es un ancla helada bajo mis manos mientras conduzco por las calles silenciosas de regreso a Beacon Hill. El espejo retrovisor no muestra nada de interés, pero no puedo evitar mirarlo, casi esperando que las caras de desaprobación de Chris y Darla se materialicen allí. —Debería haber sido diferente —murmuro, más para mí que para Sara. Ella gira la cabeza bruscamente, su expresión se nubla por la sorpresa y un dejo de dolor. —Lo siento, sólo... quería asegurarme de que estabas bien —responde ella suavemente. Aprieto los labios hasta formar una fina línea, luchando contra la frustración que brota en mi interior. —Lo sé, Sara. Pero era nuestro, ¿sabes? Solo para nosotros, mi madre y tus padres. No para él. Su mano se cierne cerca de la mía, la incertidumbre se refle

