Narra Sara No pensé que algún día volvería a esta casa. La última vez que crucé ese umbral, Chris se había asegurado de marcar la ocasión con una humillación servida fría. Pero eso no es lo que quedó grabado en mi memoria: fue la misma noche en que Liam y yo compartimos nuestro primer beso, un secreto que quedó grabado a fuego en las sombras del pasado. Ahora estoy de vuelta, con la mano adornada con la evidencia de mi compromiso, lista para enfrentar lo que me depare la noche. Mi amante, no, mi prometido, Liam, tiene su mano en la puerta del auto. El solo pensamiento, la palabra "prometido", me hace sentir un escalofrío. Solo han pasado unos días y todavía me estoy recuperando del embarazo... su propuesta. Nuestra decisión de mudarnos juntos a Dublín para poder ir a Trinity y persegui

