Leonardo Me quedé observando a mi suegra que no paraba de mirar al otro hombre de Alexandro, sus ojos eran dos piedras duras que no expresaban nada, solo lo que parecía ser un enojo muy marcado. — Sigo esperando – hablo – Y déjame decirte que no tengo todo el día, así que vamos a hacer lo siguiente, por cada minuto que te tardes, mi hija se encarga de romper un hueso de tu cuerpo ¿Te parece bien? – Ana se movió hasta llegar a su lado. — No sabemos dónde está el señor, Alexandro trabaja para un sujeto que se llama Gunther, es todo lo que sabemos, el hombre no ha dicho ni siquiera su apellido – que raro – Solo recolectó personas para llegar a su hija, nuestros jefe ingresó en todo este asunto cuando él decidió traer la aquí – me señalo. — Así que es mi culpa que Alexandro sea un ca

