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899 Palabras

Morgan. Durante el resto de la noche seguimos follando como si no hubiera fin, mis piernas realmente dolían al igual que el resto de mi cuerpo, varias veces intente parar pero por más que mi mente me decía basta mi cuerpo no seguía las órdenes y terminaba en cuatro o arriba de Alessandro. Despertamos alrededor de las nueve de la mañana, cuando tuve que correr a mi habitación para evitar que nos vieran juntos. Después de unos minutos de haber cerrado la puerta, tocaron y pensé no responder pero por una fracción de segundo recordé que Enzo se había quedado en casa ayer por la noche, me escucho gemir durante toda la noche! -Hola, buenos días.- Abrí la puerta y lo deje entrar para tumbarme en la cama.- ¿Cómo estás?. -Es absurdo que me preguntes eso cuando tus malditos gemidos se escucharon

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