Noah sonreía con malicia porque era su momento, así que la pegó a su cuerpo de un solo movimiento y se apoderó de sus labios.
Ella estaba en shock por la forma en que la pegó a su cuerpo y más aún por el beso inesperado que le estaba dando. Joder ese hombre, quería dejarle claro que le pertenecía, le arrebato hasta el aliento, esos besos deberían estar prohibidos en público, mordió fuerte su labio inferior antes de separarse de ella, Hanna sentía su rostro arder por la cara que tenía el cura.
—¡Lo que ha unido Dios, que no lo separe el hombre, pueden ir en paz!
Tomó la mano que le ofrecía Noah y por fin dirigió su mirada a todos los invitados que se encontraban de pie aplaudiendo pero muy confundidos.
—Gracias a todos por acompañarnos en este día tan especial, sé que muchos se preguntaran que paso con Emil, la respuesta es fácil, el muy cobarde huyó luego de que lo encontrara engañándome esta mañana en su departamento nada más y nada menos que con Lena.
—¡ahhh!
—si señores, ella lo montaba y eso que no es caballo, cosa que me llevó a preguntarme ¿si Emiliano sabía lo que sucedía?, Aunque me imagino que sí, ¿Emiliano pretendías que hiciéramos intercambios de parejas? Porque si es así se equivocaron de persona, yo nunca me prestaría para algo tan ruin como eso y tú Lena, ¿que haces viendo el suelo? Si esta mañana estabas viendo el techo mientras le decías a Emil lo rico que te follaba. Es más, recuerdo haber escuchado que tu esposo no servía o mejor porque no le cuentas como le rogabas a los Stripper para que te dieran el servicio completo por el cual habías pagado.
—¡Cállate Hanna, dile a mi esposo que eso es mentira!
—Yo no mentiré por ti y menos en la casa de Dios, Emiliano por lo visto no sabías nada de lo sucedido, siento mucho tener que abrirte los ojos frente a “las libertades que el matrimonio le trajo a tu esposa”. Lena deseó que te pudras en el infierno, dile a Emil que yo sí me casé con un hombre y debo agradecerte porque gracias a ti conocí a un macho de verdad, el cual puedo llamar esposo, ahora los invito a la recepción porque hoy festejaremos, gracias suegros por haber pagado mi boda.
Noah tenía ganas de reír a carcajadas por el espectáculo que Hanna había dado, pero se mantuvo serio como siempre e intimidando con la mirada a la familia del imbécil que querían matar a su mujer por la vergüenza que los había hecho pasar. Ellos pensaron que no diría nada en público, pero lo hizo y su esposo se siente orgulloso de ella, tomó su manos y la guio a la salida.
No se perderían nada de lo que les habían pagado, cuando por fin subieron, Hanna respiro y se recostó en el asiento, mientras algunas lágrimas bajaban por su rostro.
—estoy orgulloso de ti, aunque no me gusto que pensaras en plantarme, pero te lo dejaré pasar solo por esta vez. ¡Hanna conmigo no se juega! ¡Espero que nunca lo olvides porque no existe una cosa que tú hagas en contra de mi persona que no te vaya a cobrar!, Bienvenida a mi mundo, ahora límpiate esas lágrimas que no te quedan. Entiende que ahora la villana eres tú y entraras al salón de fiesta sonriendo como nunca y tendremos la fiesta que con tanto esmero preparaste, hoy es tu día y no dejes que nadie te lo arruine.
“Mierda” pensó la chica, cada vez que Noah hablaba le daba la sensación de que la estaba amenazando, por otra parte, sabía que estaba lleno de razón, ese era su puto día y lo disfrutaría sin importar qué. Limpió sus lágrimas sin dañar su maquillaje y siguieron el viaje en silencio.
Mientras su acompañante redactaba los miles de correos que tenía pendiente, porque viajaría con su mujer a Alemania y necesitaba que todo estuviera perfecto. Es absurdo que viaje a Estados Unidos como invitado a una boda y ahora vuelva a casa siendo el esposo de la hija del socio de su padre. Lo que ellos no se imaginan es como serán las cosas a partir de hoy, porque él no es como su padre y su pequeña princesa tendrá que adaptarse o morir en el intento. Porque con él no hará esos berrinches a los cuales estaba acostumbrada, ella dejó de ser una niña de papi y mami en el momento que aceptó ser su esposa en ese altar.
Llegaron al salón de fiesta y Hanna sentía los nervios en la boca del estómago, porque ahora sí era el momento de enfrentarse a todos los invitados, sobre todo a la familia de Emil. Aunque si tienen algo de vergüenza no se presentarán, Noah bajó del auto y le ofreció su mano, la cual tomó y entraron al salón de fiesta.
Como su actual esposo no sabía nada sobre el protocolo, le tocó guiarlo a la pista de baile, que era lo primero que harían, y así comenzaron a bailar el vals bajo la atenta mirada de todos. Se aseguró de lucir muy feliz en las fotos que estaban tomando los periodistas, los cuales tampoco dejaban de comentar que ella había reemplazado al novio. Lo que más le asombró es que vio entrar a sus ex suegros junto a Lena y Emiliano, no se explicó que quieren ahora, pero siguió disfrutando de la canción hasta que se terminó y ellos se acercaron.
—Hanna, necesito que nos expliques ¿qué fue lo que sucedió? Porque Lena dice que tú mientes.
—¡Estoy cansado de que se estén acercando a mi mujer para preguntar idioteces! Después de salir de la despedida de soltero, ella fue a buscar al idiota de su hijo y lo consiguió teniendo sexo con esta mujer aquí presente. Eso es todo lo que tienen que saber, ¡espero que esta sea la última vez que nos molestan! Les agradezco que se retiren de nuestra fiesta de bodas.
—¿quién te crees tú para echarnos cuando esta fiesta la pagó mi hijo?
—soy el esposo de Hannah y esta es nuestra boda, no me interesa si la pagó el idiota de su hijo o usted ¡ahora largo!
Las duras palabras de Noah resonaron por todo el lugar y a los padres de Emil no le quedó más remedio que dar media vuelta e irse porque la actitud fría de ese hombre daba miedo…