El compadre Para Ramón Zúñiga, por la historia y todas las pláticas El señor Víctor me contó que un día tenía a unos albañiles trabajando en su casa. Uno de ellos le pidió permiso para irse porque su tío había fallecido, lo dejó ir porque a un difuntito siempre hay que acompañarlo. Al día siguiente el muchacho estaba desde muy temprano en la casa listo para trabajar, Víctor lo vio extrañado porque esa mañana había sido el entierro y él no había asistido. Le preguntó qué es lo que había pasado y el muchacho ―Hugo creo que se llamaba― le contó lo que le había ocurrido, pero antes le hizo prometer que no se iba a espantar. El compadre de Hugo le había prestado su camioneta, para que después de la misa llevara la caja al panteón, mientras la gente que apreciaba al muertito lo acompañaba a p

