Los perros ladran —Yo no creo en esas patrañas sobre el alma, es más, yo no creo en el alma, ¿cómo podrías comprobar su existencia? no lo puedes hacer, amigo. —Yo no pienso como tú, sé que el alma existe, que es lo más importante de la creación, después de la muerte es lo único que trasciende —dijo el sacerdote. —¿Y cómo podrías comprobar su existencia? —Mira en tu interior, hijo, en lo bueno y lo malo que haces, en tus sentimientos, en tu risa y en tus pensamientos. Si bien el alma no es algo físico, es lo que nos mantiene vivos, es ese fuego que nos da calor. —Dices puras cosas sin sentido, hablas como todos los sacerdotes, no pruebas nada, sólo lo supones. No sé cuál es la finalidad de creer en algo que no existe, a fin de cuentas, te mueres y no hay nada. ¿O acaso me vas a decir q

