Capítulo 8-3

774 Palabras

Riley gritó cuando cayeron otros dos guardias, aunque esta vez no había sido obra suya sino de uno de los prisioneros huidos que había decidido que quería llevársela consigo. Alzó el arma y disparó una vez más al enorme hombre naranja. Este gruñó, pero siguió avanzando hacia ella a pesar de estar sangrando por diversas heridas, incluida la que Riley acababa de infligirle en el hombro. ―¡Oh, por amor de Dios! ―rugió Riley, apuntando entre los ojos del hombre―. ¡Te quieres morir de una vez! ―espetó mientras volvía a disparar. La enorme figura naranja salió despedida hacia atrás, aterrizando sobre la creciente montaña de cadáveres que había al otro lado de la puerta, y esta vez no se levantó. «Quién demonios necesita una puerta cuando puedo crear una a base de muertos», pensó Riley, asquead

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR