Vox soltó otro fuerte rugido, haciendo trizas a cualquier cosa que se interpusiera en su camino, y Tor y Lodar estaban a su lado, abriéndose también paso. A Vox no le importaba quién fuese; si estaban en medio, tenían que morir. Lo único presente en su mente era llegar hasta Riley, hasta su compañera, hasta su todo. El hecho de haber creído poder matarla de tener que hacerlo le hacía ver ahora lo estúpido que llegaba a ser. La idea de que Riley corriese peligro casi lograba robarle la cordura; nunca hubiese sido capaz de matarla. De haber sido una espía, habría tenido que encerrarla en algún sitio. Demonios, quizás lo hiciese de todos modos tras aquella locura que había provocado. Desde luego iba a asegurarse a darle una buena azotaina a aquel culo tan delicioso por haberle asustado así.

