Capitulo 8.

854 Palabras
La tarde llegó y al llegar del centro comercial, me sorprendió el auto de Zack en la mansión, Lara apagó su auto y ambas bajamos. Yo me fui de inmediato a la entrada de la cocina, me iba a ir a mi habitación para por fin poder estudiar un poco y no perder mi día libre, pero mi hermana me detuvo a medio camino y nuevamente yo y el estudio nos perderíamos esa cita. —Gabrielle tú y yo tenemos que hablar. —Juliette se veía molesta. El semblante de mi hermana no era el mejor, no podía evitar preguntarme si algo había hecho mal, o aún peor temía que Sisi le hubiera contado todo, pensé mejor la situación y descarte la última opción de haber sido eso mi hermana no estaría así sería mucho peor. —¿Ahora? —pregunté con fastidio solo quería estudiar y por lo visto ese domingo no se iba a poder. —Si señorita ahora. —Siseo la pelinegra mayor muy molesta. —Sueltalo entonces. —Dije sentandome frente a la encimera. —viste el auto que está afuera por casualidad. —Mas que pregunta, Juliette quería confirmar la respuesta. —Si que con ¿Eso? —pregunté confundida, pues cada vez entendía menos a mí hermana mayor, no sabía a dónde quería llegar con tantas vueltas y francamente ya me estaba carcomiendo la impaciencia. —El dueño de ese auto vino por ti Gabrielle y está en el recibidor, hablando con el joven Helios... El interrogatorio de Juliette fue interrumpido, por Sisi la otra empleada de servicio. —Menos mal llegas coletitas, Gabrielle te buscan. —Comentó la castaña. —Sisi espera... No me dejó ni hablar, pues me sacó de la cocina a rastras, hasta el recibidor allí estaba Zack y Helios en mi mente, solo me hacía una pregunta y era ¿Qué demonios hacía Zack aquí? Me acerqué a los dos hombres, sentados en el sofá. —Me dijo Sisi que me busca joven Helios dígame ¿Qué necesita? El rubio de coleta, alzó su ceja ante aquella distancia, que Gabrielle persistía en poner no paraba de preguntarse ¿Qué ocurrió con su amistad? No entendía porque ese cambio y el trato que la prlinegra le daba tan frio. —Si Gabrielle, Gardner dice que vino por ti, para dar una vuelta. Zack que hasta ahora no había opinado decidió hablar. —Si Gabrielle desde aquella vez en París teníamos esa cita pendiente, tranquilo Lombardi veo te preocupas mucho por tu empleada amigo. —Comentó con una risa burlesca el pelinegro. —Ella no es solo una empleada Gardner, es como de mi familia, es como una pequeña hermana para mí por eso me preocupo. —Dijo Helios tajante. —Ok no te preocupes solo iremos por algo de tomar y te la entregaré sana y salva. —Dijo el chico de mirada índigo guiñando un ojo—, ¿Qué dices Gabrielle vamos? «Una "hermana" eso eres para él Gabrielle, así que porque sufres en vano», quizás eso necesitaba oír para que mi tonto corazón, dejara de sentir lo que siente. —Si Zack vamos hoy es mi día libre. —¡Perfecto preciosa! Y tú tranquilo Lombardi tu "hermanita" estará bien conmigo. —Dijo Zack haciendo comillas aéreas con sus dedos. ••• La cita con aquel bohemio no fue tan mala como creí, resultó ser divertida, fuimos por hamburguesas, luego fuimos a un parque, Zack me mostraba sus canciones y la verdad comprobé, porque muchas personas querían sus canciones eran preciosas. —¿Te gustan? —preguntó el muchacho haciendo su guitarra a un lado. —Si Zack tienes un don, con toda razón eres un compositor tan cotizado. —Si bueno no exageres brujita tampoco es para tanto, dime ¿Por qué aceptaste salir esta vez? —No lo sé pero espero se repita. —Dije con sinceridad, Zack era muy divertido quizás, debí aceptarlo hace mucho y no albergar esperanza con Helios. Sin darme cuenta Zack estaba muy cerca de mi, cada vez más cerca hice mi cara a un lado y este besó mi mejilla. —Gabrielle. —Si. —Abre los ojos brujita. —Pidió en voz baja. Aún mi cara estaba a otro lado, mis ojos cerrados y mis mejillas ardían. Abrí mis ojos y aún esa mirada índigo seguía posada en mi. —Me gustas mucho Gabrielle. —Zack yo... —No Brujita no digas nada si, sé que hay alguien más. —¿Por qué lo dices? —pregunté con la mirada baja «¿Acaso soy tan obvia?» —Tus ojos me lo dicen, pero no me importa yo quiero intentar ¿Me dejas? —empero Zack tomando ambas manos de la pelinegra. No había mucho que pensar yo quería darme una oportunidad, quería dejar de amar a alguien que no me ama. —Si Zack pero despacio si. —Para mi eso es suficiente brujita, ahora vamos te llevaré a casa, antes que tu perro guardian salga a buscarte. El comentario del pelinegro, hizo sonrojar, a Gabrielle a más no poder...
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