No tuve muchos amigos mientras curse mis estudios escolares en Vicuña, soy reservada y debía mantener una buena imagen, no por nada mi madre es la Alcadesa; pero Claudio me desata, somos amigos hace años, él trabajaba atendiendo un negocio al que siempre pasaba a comprar mi té helado por la tarde, es un gran amigo y una mejor persona, nunca se enojó durante los 3 años que inicié mi relación y prácticamente no venía, cuando volví me recibió con los brazos abiertos.... Y un montón de panoramas, realmente lo amo como a un hermano, él saca mi lado más alocado y social, conoce mucha gente, hace un tiempo abrió su propio café y es el mejor de la ciudad, ofrece las mejores malteadas, pasteles y helados, todo artesanal.
- Hey extraña!! - me grita con una gran sonrisa
- Claudio!! - grité de vuelta y me arroje en sus brazos, obviamente fue a recibirme al terminal.
-Te he echado mucho de menos, creí que ya te habías casado o algo y que ya no volverías nunca- se ríe.
-Ni modo que me casara sin ti de padrino, cielo, además, sabes que siempre he querido enseñar aquí, no puedo desprenderme de este lugar - digo, y es verdad, no sé si alguien sienta tanto amor por este lugar cómo yo.
-Yo se que tu nos amas - hace un gesto muy gracioso - pero ese novio tuyo quiere irse a vivir a la mismísima Buenos Aires en Argentina y por lo enamorada que estás no dudo que le sigas cuando termine su carrera - dice con un evidente desagrado y algo de tristeza, nunca he entendido porqué se llevan tan mal.
-Si, bueno, por el momento disfrutaré los dos años que tengo asegurado seguir aquí y espero que tú hagas lo mismo - le digo tocando su nariz, animándolo, me dio en un punto débil, no sé que haré cuando deba decidir, pero eso ya se verá más adelante.
-Bien, vamos tengo el día organizado - me dice con una gran sonrisa.
Y así transcurrió enero y febrero, entre helados, cervezas, baños en el hermoso lago, tardes de reuniones con amigos de Claudio, que también empiezo a sentir como míos, se siente tan bien estar en casa.
Al día de hoy, puedo decir que tengo dos nuevas amigas, que obviamente Claudio me presento, Fer y Caro, son increíbles, simpáticas, graciosas e inteligentes, Fer es veterinaria, y Caro tiene una tienda online de ropa vintage, modifica prendas, las rediseña o le pinta a mano, es muy talentosa.
En 3 días es el cumpleaños de Claudio y decidí viajar a sorprender a Víctor y a, si es necesario, rogarle que me acompañe, de verdad quiero que se lleven bien, y me encantaría cerrar el verano con un findesemana junto a mi amado.
Nada me preparó para lo que encontraría en la que hasta ayer, sentía como nuestro hogar.
Subí en el elevador hasta el piso 12, nuestro departamento es acogedor y bonito, da con la vista al mar, podríamos haber elegido uno más grande en el centro, pero me enamoró la vista, cuando te sientas en la terraza sientes que estás ahí encima del mar, la brisa y el sonido del mar te inundan.
Metí la llave, entré y encendí la luz, no se ve Víctor, pero hay unas botellas de cerveza a medio beber, lo cual es extraño, tal vez se embriago y está durmiendo con Héctor, su mejor amigo, es como la tercera parte de nuestra relación, siempre está, lo quiero mucho.
Me acerco a la habitación y mi corazón se paraliza, ¿qué es ese ruido? ¿Son jadeos?, porfavor, que esté viendo una película porno.
Me tiembla la mano en la puerta, sé que debo entrar pero no sé si quiero ver lo que hay adentro.
Giro lentamente la perilla de la puerta, y me encuentro con mi peor pesadilla, no era ninguna película, ahí está, en nuestra cama, el amor de mi vida, con una mujer que no soy yo, montada encima, jadeando de placer; mi corazón se paraliza, me tiemblan las piernas, nisiquiera han notado mi presencia, quiero salir corriendo pero mis piernas no responden, el corazón se me sube hasta la garganta y siento como las lágrimas comienzan a caer por mis mejillas.
Sin tener fuerzas en mis músculos cae de mi mano el llavero que aún traía, es de metal por lo que suena contra el piso al caer, inmediatamente Víctor me mira, sus ojos se abren de par en par, nisiquiera le había dicho que viajaría, quería que fuera una sorpresa y la sorprendida fui yo.
Como pude, logre que mis piernas reaccionaran y empecé a caminar hacia la sala, el corazón me late a mil por hora y el aire que entra en mis pulmones no es suficiente.
Siento ruidos de movimiento en mi habitación - mi ex habitación - no me voy porque no soy del tipo que huye, necesito una explicación y esa me la dará Víctor.
Me siento a esperar, más que porque quiera sentarme, porque siento que si me quedo de pie mis rodillas flaquearan y caeré, veo salir a la chica corriendo, no la reconozco, y en realidad, tampoco me interesa, mucho menos la culpo, el que me debía respeto era él, y a él, si podría matarlo en este momento de la rabia que siento; camina hacia mí
-No me toques - gruño.
-Lu, dejame expli... Yo... Ella... - tartamudea
-TÚ QUÉ - le grito fuera de control, siento que se ha abierto un vacío en el pecho.
-Yo... Yo... La conocí en el hospital, Lu, yo... Yo estoy enamorado de ella... - mi corazón se rompe al oír esas palabras, pensaba escuchar una disculpa y que me dijera que fue un error, que no significa nada para él, pero ahí está, diciéndome que se ha enamorado de otra mujer, ¿Cómo pasó? ¿Cuándo dejó de amarme realmente?, porque para que en el corazón de alguien, pueda entrar otra persona, es porque no había nadie ahí, siento como todo en mí se contrae.
-Desde cuándo me engañas - mi voz es como un hilo, quisiera que sonara diferente.
-Lu, no... Es necesario? - me pregunta con una mirada que me dice que no me gustara lo que voy a escuchar.
-Si me tienes un poquitito de respeto, me lo dirás, sabes bien que podré con la verdad pero no con la incertidumbre - logro decir, y es verdad, nunca he tolerado las mentiras, creo que una verdad dolorosa es mejor que una mentira que al final, siempre sale a la luz.
-Lu, yo, hace 4 meses, no sabía como decírtelo, por Dios, eres tan buena - me río, debo parecer una loca- no te mereces esto Lu, he sido un cobarde, lo sé, yo no quería hacerte sufrir - ¿en serio se está justificando así?.
-Y cuando pensabas decírmelo? - mi voz ya es más gruesa y voy retomando el control de mi cuerpo - No puedo creer lo cabr*n que has sido, soy tu amiga j*der, pudiste hablar conmigo, pudiste decírmelo a la cara, nada, pero nada, justifica que me hayas engañado de la forma en que lo hiciste, puedo entender, aunque me duela, que ames a alguien más, lo sentimientos no se controlan, pero si fue tu de ci si ón - marco la palabra- engañarme por todo este tiempo, imbécil. - voltee su cara de una bofetada.
-Lu, lo siento, me arrepentiré siempre de haberte lastimado.
-Quiero que pongas en venta el departamento y me hagas llegar la mitad del dinero. Y no te quiero volver a ver nunca más en la vida, cabr*n. - me mira sorprendido y no dice nada, tomo mi bolso y salgo, mi cuerpo está tenso y siento que mi cabeza da vueltas, mi corazón duele, de verdad, es un dolor físico.
Llamo a Arian, mi mejor amiga de la universidad para pasar la noche con ella, ahí en sus brazos, lloré por horas, intentado sacar de mi interior toda la tristeza que me invade, pero debería llorar un año para conseguirlo.