Serena
Mi mirada se conecta con la de Maximiliano. Su mejilla está roja a causa de la cachetada que le propinó esa mujer, aunque la curiosidad me mata y deseo saber el motivo, decido mantener mi boca cerrada.
—¿Cómo estás?
—Estoy bien —Me sonríe—. ¿Qué te trae por aquí?
—Sasha vino a hablar con Alejandro, y hacerse un chequeo medico —Le resto importancia.
—Espero que todo esté bien.
Lo miro por varios segundos. Es un hombre guapo, con una sonrisa que derretiría a cualquier mujer, incluyéndome.
—¿Te gustaría ir a tomar un café mientras esperas a Sasha?
—Claro que sí.
Juntos caminamos hacia la cafetería, al llegar, no había nadie. Elegimos la mesa del centro y nos sentamos, pedimos dos cafés y unas donas. Recogí mi cabello, el calor era insoportable.
—Bonito tatuaje —comenta Max.
—Oh... —Olvidé ese detalle— Me lo hice a los veinte años, lo peor que hice por amor.
Y era cierto, a veces me odiaba por tener su nombre tatuado en mi piel, pero Alexander se me metió de una manera tan toxica en mi vida que lo quería para siempre conmigo. Alejo esos pensamientos y centro mi atención en Maximiliano. El nota mi incomodidad y cambia de tema.
—Disculpa por la escena que presenciaste.
—No tienes que disculparte, esa mujer… —La curiosidad me gana— ¿Quién es?
—Mi ex esposa, nos divorciamos hace varios años pero no deja de atosigarme y creerse todavía mi esposa.
—Si lo cree es por algo… —Abro los ojos y me arrepiento por decir eso— Lo siento.
—Tranquila —me río—. Tienes razón en lo que dices, mis padres piensan lo mismo, pero no quiero herirla más. Nuestro divorcio fue algo difícil para ella y no quiero lastimarla.
—Tienes un corazón muy bueno, Maximiliano —tomo su mano.
Mi celular comienza a sonar y lo saco del bolso, es un mensaje de Sasha.
"¿Dónde estás?"
"Estoy en la cafetería con Maximiliano, te espero."
Guardo el teléfono, termino de comer la dona y guardo una para mi amiga.
—Sasha viene para acá.
Platicamos de todo un poco. Me encanta la forma de ser de Maximiliano, es alegre y me hace reír. La puerta de la cafetería se abre con mucha fuerza y sin mirar, se que es Sasha quien ha entrado. Se acerca a nuestra mesa y saluda a Max.
—Te veo feliz, Sasha —Le digo.
—Lo estoy, amiga. Los exámenes salieron como esperaba.
Tomo su mano y le doy un leve apretón, sé lo mal que le pasó cuando le diagnosticaron diabetes. Max mira su reloj.
—Es hora de irme, mi turno ya está por empezar —Dice mientras se levanta y acomoda su bata de médico— Nos vemos luego, y Serena... —me mira— Gracias.
Mi amiga y yo lo vemos irse y Sasha chilla de la emoción, yo me sonrojo.
—Cálmate.
—¡Le gustas amiga!
—Solo está siendo amable, además… —Le paso la dona que le guardé y me lo agradece—. Solo somos amigos, así que no te hagas ilusiones absurdas.
—Estás tan ciega, pero no diré más. El tiempo me dará la razón.
La ignoro, no quiero volver a encontrarme en la misma situación que tuve con Alexander, enamorarme de alguien que solo me vio como una amiga. Sería sufrir de nuevo y no quiero pasar por eso. Salimos de la cafetería y nos encontramos con Alejandro, no hablamos mucho ya que tenía mucho trabajo y no queríamos retrasarlo más. Nos despedimos de él y salimos del hospital. Nos subimos al auto, enciendo la radio y me sorprende escuchar a Sin Bandera, amo este grupo. Subo el volumen y dejo que sus letras llenen el auto.
🎶Nunca me sentí tan solo
Como cuando ayer
De pronto lo entendí mientras callaba
La vida me dijo a gritos
Que nunca te tuve y nunca te perdí
Y me explicaba
Que el amor es una cosa
Que se da de pronto en forma natural, lleno de fuego
Si lo forzás se marchita
Sin tener principio, llega a su final🎶
El nudo que se me forma me lastima, no dejo de pensar en él, y me duele no poder sacarlo de mi mente como quisiera. Limpio una lágrima que se escapa. Sasha detiene el auto en el estacionamiento de una farmacia, respiro y trato de calmarme, pero no es fácil.
Mi amiga se acomoda frente a mí y me mira.
—Lo siento, sé que debes estar cansada de mi estúpido enamoramiento —Limpio mis lágrimas.
—No debes sentirte mal por amar, Serena.
—¿Hasta cuándo esto? Ya no quiero sentir nada por él —me quejo.
—Todo a su tiempo, no te desesperes y mucho menos quieras arrancarte los sentimientos que tienes por Alexander, no es así de fácil —Suspira—. Hazlo con calma, la vida no se va a acabar, cuando te des cuenta, todo habrá pasado y serás feliz. Diviértete y ámate primero.
Asiento y la abrazo. Sasha es mi mejor amiga. Le doy un beso en las mejillas y provoco una carcajada de su parte al ver que estoy mejor. Enciende el auto y seguimos nuestra ruta. Llegamos a casa y me bajo del auto. El celular suena anunciando un nuevo mensaje. Lo saco de mi bolso y lo leo. Es Ignacio.
“Espero que tengas un cuarto extra”
¿Cuarto extra? No entiendo qué quiere decir con eso. Abro la puerta y entro. Al levantar la mirada, que todavía estába fija en el teléfono, me encuentro con la mejor de las sorpresas. Ignacio está en mi sala, una sonrisa me recibe y abre los brazos. Dejo caer el bolso y corro hacia él, sus brazos me envuelven y mi felicidad está completa. Me siento en casa.
Nos separamos y me mira.
—¿Qué haces aquí? ¿Cuándo llegaste? —Tenía tantas preguntas.
—Hace unas horas —me sonríe.
Lo llevo al mueble y nos sentamos. Ordeno a la sirvienta que nos traiga café y unas galletas.
—¿Cómo está todo? —Me detalla, porque sabe a dónde quiero llegar.
—Él está bien, Serena.
—Me alegro —Fingo una sonrisa—. Cambiando de tema, de verdad me alegra que estés aquí, pero algo me dice que tu visita tiene que ver con algo más.
—Tienes razón —Está nervioso— Mi corazón me está jugando una mala pasada y no sé qué hacer —Lo miro sin entender—. Estoy enamorado de dos mujeres y siento que me estoy volviendo loco, no sé qué hacer.
—¿Dos mujeres? —exclamo— ¿En qué momento te metiste en todo este enredo? Lo único que me dijiste antes de venirme a España era que te habías enamorado de una mujer que era prohibida.
—Así es, Serena —Me levanto—. La mujer que amo es Daniela, la madre de Alexander.
Abro los ojos y no puedo creer lo que me está diciendo.
—Estás acabado, cuando Alexander se entere… —digo.
—Ya lo sabe, discutimos y me prohibió estar cerca de Daniela.
No quiero imaginarme lo molesto que está Alexander en este momento.