Como si de un susurro se tratara, poseído como se encuentra por el deseo que Tatiana despertó en él, Ariel escuchó claramente en su oído cuando en el tono de la voz cálida y dulce de Sherelyn, fueron pronunciadas las siguientes palabras: —No hagas algo de lo que puedas arrepentirte más adelante. No te dejes llevar por tus instintos, tu no eres así. Se sobresaltó, sacude la cabeza y aturdido, suelta a Tatiana de manera inesperada. Tanto que la chica casi pega las caderas del piso. Ariel se alejó de ella como si de un demonio se tratara, se arrastró hasta quedar pegado a uno de los sillones. Mira a los lados, tratando de comprender lo que acaba de suceder. De pronto se siente aturdido, no solo por la voz que creyó escuchar en su oído, sino también esto, el verse teniendo sexo con una mu

