Operación exitosa
Marissa
Escucho muchas voces a mi alrededor... me tienen que operar de emergencia o corro el riesgo de morir. Escuché que tengo algo en mi cabeza, un tumor o algo así, no estoy segura. Ahora entiendo mis constantes dolores de cabeza, sobre todo cuando estaba en mis días, eran insoportables.
No puedo morir... mi hijo Alex apenas tiene cinco años y está empezando a vivir... está muy apegado a mí y lo amo mucho. No quiero pensar que le voy a faltar. No. Debo luchar por mi vida... De pronto todo se oscurece. Pierdo el conocimiento.
....
Los recuerdos se empiezan a hacer latentes. Todo lo que viví en mi infancia junto con mis padres y mi hermana menor... Mi adolescencia, mi colegio y mis compañeros. Era muy dedicada a mi estudio. Me encantaban los idiomas, pero mi pasión era la música, amo cantar... luego, la universidad y mi trabajo como profesora. Se me viene a la mente el nacimiento de mi pequeño Alex. Fue un día muy emocionante, aunque estuve muy angustiada, pues el parto se adelantó un mes. En un instante todo se vuelve oscuro de nuevo.
Escucho voces, voces conocidas.
Mi mamá me llama, no quiero irme. Decido seguir su voz... lentamente mis ojos ven la luz de nuevo y aunque no puedo moverme sé que estoy viva... Dios mío, he vencido a la muerte...
- Hija, gracias a Dios despertaste ¿Cómo te sientes?- Mi madre se ve asustada y expectante. Por más que me esfuerzo no puedo hablar. Simplemente no me salen las palabras. Mi boca no se mueve, mis brazos tampoco, menos mis piernas. De repente entró el doctor, tal vez el mismo que me operó.
- Es normal que esté así- Dijo, mientras lágrimas salían de los ojos de mi madre. Mi padre, aunque no demuestra sus sentimientos, está asustado, lo sé, pero le transmite mucha serenidad a mi mamá. -Se va a recuperar?- dice mi padre con un tono neutro.
-La operación fue exitosa, pudimos extraer completamente el tumor, no hay peligro de muerte, aunque...- Los ojos de mi madre se abrieron de par en par. - Aún es muy pronto para decir que va a estar bien del todo.- dijo el doctor, lanzándome una mirada seria.
- ¿Qué le puede pasar a nuestra Marissa?- exclama mi padre expectante.
- No lo sé exactamente. Este tipo de operaciones son muy complicadas. Es muy probable que presente secuelas en los movimientos de sus extremidades, que no pueda hablar o que quede en estado vegetal para siempre. Solo nos queda esperar. El tiempo nos dirá qué sucederá con ella. Ahora si me disculpan, debo atender a otros pacientes.- mientras el doctor cierra la puerta, mis padres se acercan a mí. Mi madre me acaricia la cabeza y me dice que todo va a estar bien. Mi padre solo abraza a mi madre tratando de consolar su triste corazón...
...
No sé cuántos días llevo aquí en la clínica. Desde que me operaron no he podido mover ni un dedo, y aunque el doctor dice que es normal, la verdad es que ya me siento desesperada. Hoy estoy decidida a esforzarme más por recuperar mis movimientos. Lo tengo que hacer por Alex, ya que él necesita a su madre y yo también lo necesito a él.
- Sabes que todos hemos estado orando por ti, por tu recuperación. Alex está muy bien, está comiendo mucho- me dice mi madre muy animada. -Ma...má- Balbuceo débilmente. Mi madre se sorprende mucho y de inmediato llama al médico.- A...lex- Balbuceo de nuevo. de repente muevo mi dedo índice derecho. El doctor entra y me examina.
Días después comienzo a mover mis manos, luego mis brazos y cabeza. Es un proceso lento, pero sé que lo lograré. El doctor dice que he avanzado mucho y que con unas terapias físicas y de lenguaje podré salir adelante. No sé cuánto tiempo pasa, pero se podría decir que casi me he recuperado. El doctor consideró que debía quedarme en la clínica un tiempo más, hasta que logre mover todas mis extremidades. Además, le dijo a mi madre que me hablara de cosas alegres para motivarme y que evitara hablarme de situaciones dolorosas. Extraño a mi hijo, pero sé que está bien. Mi madre me habla mucho sobre él y su avance en la escuela. Es muy inteligente y sabe que su mami lo ama mucho y que se está recuperando para estar con él.
Recibo una visita que no me esperaba. Era mi primo Marco, quien había llegado desde muy lejos solo para verme. Por eso le permitieron pasar, puesto que tengo prohibidas las visitas.
- Mari pero qué bien te ves... estás más linda que de costumbre - su comentario me hace reír un poco- sigues igual de risueña. Eso no cambia, así estés atravesando por el peor de tus momentos- ¿Sabes que Leonel está muy pendiente de ti? hace poco hablé con él y le he contado de tu progreso - ¿Un momento, Leonel?... ese nombre, ese nombre... ¿Quién es? De repente mi tez cambia y empiezo a tener un ataque de ansiedad. Me falta el aire, no puedo respirar... necesito gritar.. Mi primo se preocupa y sale corriendo de la habitación. A los pocos segundos entra con el doctor quien trata de calmarme. Me inyecta algo, tal vez un tranquilizante. Pierdo el conocimiento.
De nuevo escucho voces.
-Les dije muy claro que no le hablaran de sucesos angustiantes. ¿Qué fue lo que pasó? - Doctor, solo le mencioné a su esposo. Él se fue a Canadá hace 11 meses, pero ha estado pendiente de Mari. Él fue quien pagó su operación, pero por cuestiones laborales no pudo venir-
Estoy confundida. No sé quién es... ¿Mi...esposo? ¿Pero cómo sucedió?¿Cuándo?¿Por qué no lo recuerdo?¿Por qué su nombre me causa esta angustia, esta ansiedad? Trato de calmarme porque no me puedo permitir otra crisis como esta, me cuesta trabajo, pero ya está.
-Mi recomendación es que no le vuelvan a hablar de su esposo, al menos no por ahora. Vamos a examinarla y luego les daremos los resultados- Escucho al doctor y vuelvo a caer dormida.