Rubén Calvachi se identificó en la recepción y obtuvo la información requerida para visitar a su hija, sintió el rápido palpitar en su pecho, sudor en sus manos y casi podía apreciar que ya el aire no era suficiente; sin embargo, luchó para no retroceder, necesitaba saber dónde había estado y por qué su madre la mantenía alejada de él, si aparentemente, vivían en la misma ciudad. Al llegar al piso fue interceptado por los guardaespaldas que habían colocado Theodore y Vicente, tuvo que mostrarle su identificación y someterse a revisión antes de obtener la autorización para visitar a su hija, ya que le informaron que, además, debían preguntarle a ella si accedía a dejarlo pasar. Por fin entró y se quedó paralizado al verla, sus miradas se encontraron, las hermosas esferas grises que poseía

