Jackson y Theodore se dedicaron a entretener a Dottie mientras Ahinoa regresaba, llegó con varias prendas que, si bien estaban sucias, no las llegó a romper, en el salón sí había un lote de trajes rotos, los miró lastimosamente y resopló, al tiempo que iba caminando hacia su habitación. –Ya regreso, pondré esto arriba para luego revisarlas mejor. –Voy contigo mamá –dijo Dottie bajándose de las piernas de su padre y aferrándose a la camisa de Ahinoa para subir con ella. –No te preocupes Ahinoa, todo eso puede reponerse –le dijo Theodore. –Gracias Theodore, pero creo que algo se puede salvar, cualquier cosa yo te aviso. Theodore asintió, sabiendo que ella no le pediría absolutamente nada y al quedar solos, Jackson se dirigió a su amigo: –Vamos a tu despacho, lo que tengo para ti es imp

