Trató de distraerse preparando un suculento desayuno para Dottie, le hizo panqueques decorados y ensalada de frutas, era una niña muy enérgica y debía alimentarse bien. Theodore se levantó y fue a la cocina, aún tenía su aroma en sus fosas nasales y el recuerdo de su mano en el pecho, Ahinoa no se dio cuenta de su presencia, pero la observó muy desenvuelta en la cocina, concentrada en preparar algo, supuso que era el desayuno de Dottie. Ella le atraía de una forma extraña, no era solamente su belleza física, había algo más. Se retiró tan silenciosamente como llegó, debía dejar de pensar en ella, era solo una empleada cumpliendo una labor importante para él y su hija, muy bien pagada, por cierto. Ahinoa terminó de preparar el desayuno y subió a la habitación, ya Theodore estaba vestido

