Las vibraciones de mi teléfono me sacan del sueño a regañadientes. Fácilmente podría dormir más después de la larga noche que tuve, pero cuando veo las dos llamadas perdidas de Micah, creo que es hora de devolverle la llamada. ¿Pero en serio? Le dije que lo llamaría hoy. Y apenas son las once de la mañana Presiono mi teléfono contra mi oreja mientras me siento en la cama y me froto los ojos para quitarme el resto del sueño. —Luisa .— Su voz suena irritada y al instante estoy a la defensiva. La última vez que hablamos por teléfono no fue precisamente agradable y me preocupa que esto sea más de lo mismo. —¿Qué pasa con las llamadas? Dije que te volvería a llamar hoy—. —Bien, lo siento. Supongo que simplemente me preocupé. Anoche saliste hasta tarde y me preocupaba que llegaras sano y sal

