Se sienta un poco más y extiende su mano para que la tome. Hago lo que ella quiere y ella me acerca para sentarme a su lado en la cama antes de empujarme para que me acueste y ella pueda acostarse encima de mí. En circunstancias normales, estaría duro y listo para empalarla, pero ella apoya su cabeza en mi pecho y deja escapar un suave suspiro. —¿Por qué tenemos que ponerle fin?— La pregunta que esperaba que ella hiciera permanece en el aire y ahora no sé cómo responder. —No quiero hacerte la vida más difícil de lo que tiene que ser, Luisa —. —Aquí sería difícil. Podríamos ir a otro lugar. Hay un mundo entero de personas que no nos conocen como padrastro e hijastra—. —¿Y tus abuelos?— —Serán muy difíciles de vender. Sin embargo, son lo único que me preocupa—. —Mis padres—, agrego. —T

