- Luca, ya llego — le digo a Sebastián mientras me acomodo mi ropa.
- ¿Te vas? ¿Eso es todo? —Qué más puedo hacer.
- No puedo ofrecerte nada, ¡gracias por el orgasmo! - Tomo la carpeta y trato de salir de la sala.
- Puedes ofrecerme mucho, Bella - Toma mi brazo y me habla muy cerca de mis labios. - ¿Dormiste con él, anoche? - ¿Qué?
- Es mejor soltar esto, Sebastián, ya no más, búscate alguien, déjame en paz —le digo en tono de rabia.
- Respóndeme, Bella. ¿Estabas durmiendo con él? — Me toma de la mano y me pega a su pecho - dime — susurra.
- ¡Sí! Luca estaba durmiendo conmigo anoche, él es mi novio. Solo dejemos esto, no lo volvamos más grande. Lo que pasó entre nosotros fue solo sexo, ¿ok? — Tomo mi cartera y meto los documentos que me entrego en ella. Me dirijo hasta la puerta, pero Sebastián es más rápido y vuelve a cerrarla.
- ¿Eso quieres? ¿Qué no te vuelva a molestar? Pues eso vas a tener... No voy a volver a tocarte — toma mi cadera y la choca con la suya - ni a desearte - baja mi Blazer- ni a buscarte — sube mi vestido y arranca mi tanga - ¿eso es lo que quieres de mí? - baja el cierre de su pantalón y saca su m*****o.
- Eso quiero, sí...- jadeo, cuando me carga y me pone sobre el escritorio. Sus embestidas son fuertes, sin avisos. Me está reclamando. Mis jadeos son acallados con sus besos.
-Cuando tu novio esté dentro de ti, espero que no pienses en mí, ni le digas mi nombre — sonrió - ¿Te da risa? - muerdo mi labio inferior.
Mete su mano izquierda bajo mi nuca y toma mi cabello y jala, quedando mi cuello expuesto. Sus embestidas son más fuertes, más profundas, y llegan a doler un poco. Con su mano derecha aprieta mi pierna. Sus celos me encantan, su posesividad me encanta. Mi profesor me encanta.
Nos corremos, mi rostro está en su pecho, jadeando por todo el descontrol que tuvimos.
Sale de mí, me limpia con un pañuelo, ¡mierda, no usamos preservativo!!!! Lo pienso en voz alta.
- No estoy enfermo, Bella — me besa — esto... acabó, ya no te voy a perseguir, lo dejaste claro, solo quería despedirme.
Cierra su pantalón, toma mis bragas del suelo, las mete a su bolsillo y sale de la sala. Me quedé sentada sobre el escritorio, recién follada, satisfecha y un poco sorprendida.
Ok, me detengo a pensar un poco en lo que acaba de pasar. Me follé a mi profesor en la sala de debates y Luca está esperándome afuera. Golpeo mi frente por calenturienta.
Me alisto para salir, acomodo mi cabello y aliso mi ropa, voy al baño a revisarme si estoy presentable para Luca.
Veo a Luca esperándome fuera del coche, estoy un poco alarmada cuando veo a Sebastián a su lado.
- Hola, cariño - Me saluda Luca con un beso en la boca.
- Hola, cariño, señor Wood... - Miro en su dirección y creo que abro un poco los ojos.
- Señorita Parisi, está saliendo muy tarde del juzgado el día de hoy, gracias por todo su compromiso… — Lo veo sonreír.
- Gracias, señor Wood, eso, intento - trágame tierra y bótame lejos.
- Estaba saludando a su novio, lo observé estacionado y me llamo la atención. Al parecer tiene una sorpresa para ti el día de mañana y estaba pidiendo algunos consejos, les deseo mucha suerte... - ¿Qué? ¿Cómo? Miro a Luca esperando que me diga alguna cosa, pero solo sonríe.
Le da la mano a Luca y la extiende para mí. Cuando le paso la mano, siento una ligera presión.
—Que descansen, este día fue demasiado largo - sus ojos no se apartan de los míos.
-¿Estás demasiado cansada, cariño? Entonces la salida queda programada para otro día - ¡Luca y su boca!
- Sabes que Luci me mata si le cancelo a última hora - le respondo - Hasta mañana, señor Wood - necesito irme de aquí.
-Cariño - me llama Luca - ¿Por qué no invitas al profesor? Quiza quiera divertirse esta noche con nosotros —¡Mátame Dios! Y entiérrame de una vez.
-No creo que el profesor quiera ir con nosotros. Mejor vámonos, Luci, está esperándome.
- Vamos, Ana, no seas descortés - ¡Cállate, Luca!
—¿Dónde van a estar? —miró a Sebastián. ¿Por qué carajos quiere ir?
- No tiene que molestarse, profesor Wood, no se preocupe por quedar bien, es un club nocturno muy ruidoso, no creo que le gusten esas cosas. - Tomó la mano de Luca —Vamos, Luca —le pido como último intento.
-Si me gusta, señorita Parisi. Tenemos que celebrar que todo salió bien. Porque no ir un rato —levanta los hombros... ¿Es en serio?
-Bueno, allá lo esperamos. Es en el club Vermelhio creo que a las diez estamos allá - Luca le da la mano a Sebastián para despedirse. ¡Porque me pasa esto a mí!...
Luca abre la puerta para que suba al auto y después se sube él. Sebastián se queda de pie, mirándonos con una sonrisa en el rostro. ¡Dios! Como voy a hacer para afrontar esta situación y a este hombre que me encanta.
El silencio en el auto, es demasiado cómodo. Luca pregunta como me fue con el caso y le cuento todo lo ocurrido.
Llegamos a la casa de Lucía y está esperándome para comenzar a alistarse. Cuando me ve, grita emocionada y se tira encima de mí.
—¡Llegaste, llegaste! - me hace reír toda su euforia.
—Vamos a alistarnos —le tomo la mano a Luci para llevarla a la habitación.
- Cariño - me llama Luca - las recojo en una hora. ¿Está bien? — Asiento y me voy con Luci.
- Me vas contando de una vez, ¡todo! - me hago la desentendida cuando mi mejor amiga me pregunta - Ana, hueles a perfume de hombre y evidentemente Luca no tiene tan buen gusto. - Asustada, me huelo la ropa y sí, huelo a Sebastián. Golpeó mi frente, como pude ser tan descuidada —la escuchó reír y tirarse a la cama — Tienes que ver tu rostro, creo que cambió a tres colores en segundos.
— Eres una chica odiosa - me tiro sobre ella a hacerle cosquillas.
—¡Basta!, ¡basta! —me pide, pero no me detengo. —¡Basta! - pide con las lágrimas en los ojos de tanto reír y me detengo porque estoy cansada y me acuesto al lado de ella.
- Sebastián me dio una tremenda follada sobre el escritorio del salón de debates - me confieso - No usamos preservativo - cierro mis ojos.