CAPITULO 17

1059 Palabras
El beso se vuelve más ardiente y tengo que detener a Luca. Mi teléfono vibra en mi mano y creo que nos interrumpe en el momento perfecto. ¡Miro la llamada y efectivamente es Luci!!! - ¡Es Luci! - le digo a Luca y mira la pantalla del teléfono. - Parece que no terminaron bien la llamada - me mira a los ojos y me siento extraña - ¡Contesta! - Hola... Voy a matarte. ¿Lo sabías? - sonrió y trato de disimular un poco frente a Luca. - ¿Por qué? - pregunto nerviosa. - Tu profesor acaba de llamarme para pedirme que vaya a tu casa... Está sobornándome y me interesa mucho lo que me está ofreciendo por no dejarte dormir con Luca — sonrió, en realidad me da risa. -¿Puedo saber que es? - Va a pasar todos mis créditos y no tengo que mover un solo dedo. - Niego con la cabeza - niego con la cabeza - dile a Luca que tienes mucha hambre y me envías tu ubicación, yo paso por ti - cuelgo la llamada y miro a Luca. - Tengo mucha hambre, ¿podemos cenar? Por favor — le digo y suelta un suspiro — no puedo dejar que vea las huellas de mi cuerpo. Sebastián se encargó de marcarme y sé que Luca va a hacer preguntas, que ahora no sé cómo contestar. - Está bien Cariño, te espero afuera. Sale de la habitación y termino de alistarme, utilizo poco maquillaje y me decido por un vestido vino tinto sencillo y tacones del mismo color con un abrigo blanco. Pensé en irme más sencilla, pero primero muerta. Tomo mi cartera del color de mis tacones y salgo. Luca se acerca y me toma de la cadera para darme un beso. - Qué guapa estas, cariño. Es lo que escucho cuando enlaza nuestras manos para salir de la habitación. Bajamos al auto de Luca, un Lamborghini plateado, abre la puerta para mí y subo para abrochar mi cinturón, mientras cruza el auto para subir. - Quiero invitarte a un restaurante Francés, es superespecial -me dice mientras conduce. Nuestra charla es muy amena, mi relación con Luca siempre ha sido muy especial, es mi mejor amigo y el hombre de mi vida, solo tengo que probar la teoría del sexo como Lucí sugirió y todo va a ser perfecto, tengo que olvidarme de Sebastián y ser feliz, dedicarme a construir una buena relación con mi futuro esposo. Llegamos al mismo restaurante donde vine con Sebastián, trato de parecer sorprendida, no quiero que sepa que ya estuve aquí. Toma mi mano y entramos al restaurante, Luca tenía una reservación y nos llevan hasta nuestra mesa. En el camino Luca me dice que el señor Wood también se encuentra aquí, y quiere ir a saludarlo. - No crees que es un poco imprudente, puede estar bastante ocupado y vamos a interrumpir su comida - le digo con toda la intención de que no se acerque, pero no me hace caso. Miro la hora y efectivamente está muy tarde. — Sería de mal gusto que no saludemos — me arrastra hasta donde está sentado Sebastián con otro señor. Los dos parecen sacados de una revista de modelos. - Hola, señor Wood, qué bueno saludarle. -Luca extiende su mano y Sebastián observa nuestras manos entrelazadas. Lucho con el impulso de quitar mi mano de la de Luca. —Hola - se levanta Sebastián de la mesa — Qué bueno saludarlos — me extiende la mano para que la tome — Señorita Parisi, ¿cómo se encuentra?—sonríe. - Muy bien señor Wood, gracias por preguntar. - Lo digo por la noche que tuvimos, después de todo estuvimos hasta muy tarde, confieso que tuve que dormir un poco más esta mañana - trágame tierra y bótame lejos, mis mejillas se sonrojan por esa declaración — Lucas, la noche del club estabas un poco pasado de copas después de todo. ¿Cómo te termino de ir? - Bien, la verdad no recuerdo como llegue a casa, supongo que Ana me envió -me mira y besa mi mejilla- esta mujer es mi vida, siempre está cuidándome. Sebastián me mira con un brillo especial en los ojos y estoy muy incómoda con la situación. Escuchamos que carraspea el acompañante de Sebastián y lo miro con una sonrisa de agradecimiento. - Discúlpenme, él, es mi amigo Mariano Morelli - se levanta, es demasiado alto, un poco más que Sebastián, tiene los ojos verdes, mandíbula cuadrada, cabello castaño claro, tiene una barba abundante en un perfecto candado que hace que se vea demasiado atractivo. - Mucho gusto - Le extiende la mano a Luca y después a mí- ¿señorita? - Parisi — le respondo —. Mucho gusto —besa la palma de mi mano y me mira directo a los ojos. Me siento un poco intimidada por su mirada, es algo extraño, muy pocas personas logran eso en mí. -Bella. Él es un cliente. Espero que me acompañes en su caso - Sebastián me hace una invitación delante de Luca y siento como aprieta mi mano. —¿Así que también es abogada? — se añade a la conversación el señor Morelli. - Soy estudiante, pero en poco menos de dos meses recibiré mi título. - No seas modesta, Bella — se dirige al señor Morelli y le habla de mí - Ella es mi mejor estudiante. — Sebastián toma mi brazo, de alguna manera me deja una caricia y sé que es demasiado inapropiado. La acción no pasa desapercibida a los ojos de Morelli, ya que me mira con una ceja levantada. - Bueno, nosotros nos retiramos - digo a nadie en particular, la verdad es que solo quiero alejarme. —¿Qué les parece, sí, comemos todos juntos? - ofrece el señor Morelli y siento una tensión, aprieto un poco la mano de Lucas. El señor Morelli y Sebastián se dan cuenta de mi acción. - Tendremos que rechazar la oferta, este día le prometí una velada a mi novia, quizá para otra ocasión. —Agradezco al universo por las palabras de Luca, no quiero quedarme entre tanta testosterona. Nos despedimos y volvemos a nuestra mesa, Luca corre el asiento para sentarme, y comemos sin interrupciones, tenemos una velada entre risas y anécdotas.
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