Mi teléfono suena y me disculpo con Luca, para levantarme y tomar la llamada.
-Hola - contesto con una sonrisa a mi mejor amiga.
-Entonces, ¿me vas a dejar ganarme los créditos o no? - una sonriente Luci está mirándome de frente y cuelgo el teléfono.
-¡Pero si estás para matar! - Luci modela el vestido que tiene puesto para mí.
-No podía dejarte sola toda la noche. Tengo una reputación que cuidar - me guiña su ojo.
- No voy a ir con él, Luci, tengo que alejarme de mi profesor - es una decisión tomada.
- Bueno... supongo que tendré que trabajar todos mis créditos- suspira y después besa mi mejilla - yo siempre voy a apoyarte, no dudes de eso jamás.
Cenamos los tres y después Luca me lleva a mi casa.
- Luca - lo llamo para que me preste atención- estoy pasando por un momento muy estresante. Lo mejor sería que dejáramos lo que creemos que tenemos hasta aquí. - Luca me mira interrogante.
- ¿Por qué, qué sucedió? - niego.
- No sucedió nada, solo quiero aclarar mis sentimientos y no quiero lastimarte en el proceso.
- Ana... pero yo te amo - asiendo
- Gracias por amarme, pero te tomo mucho tiempo descubrirlo y no quiero eso para mi vida, creo que estoy confundida.
Beso, su mejilla y me despido de él. Es lo mejor... aclararé mis sentimientos y después decidiré que quiero.
La semana llega y mis charlas con mi mejor amiga son las mejores, le conté lo que decidí y me felicito.
La semana está llena de trabajo, nuestra graduación está a la vuelta de la esquina y necesitamos terminar con el último caso para presentar la tesis, mamá y papá han estado muy extraños y Lucas me pidió que habláramos este fin de semana.
En casa parece como si tuviéramos una maratón, hay muchas personas de un lado para otro, quizá mi hermana tiene una nueva pasarela, la verdad me interesa muy poco lo que sucede, necesito enfocarme en el caso y buscar posibles soluciones, tengo que realizar mi tesis, ya solo queda un mes para la graduación.
- Pequeña, necesitamos hablar -me dice papá mientras estoy saliendo para la universidad.
- ¿Podemos hacerlo cuando llegue? Tengo el tiempo medido para no llegar tarde.
- Está bien cariño -besa mi frente en forma de despedida.
Tomo el auto y continuo a la universidad, Sebastián está esperándome en la entrada del aula.
-Señorita Parisi, acompáñeme por favor - me dice mientras toma las carpetas que tengo sobre mis manos.
Lo acompaño a su auto y empieza a hablarme sobre el caso, todo es muy profesional entre nosotros, ninguno ha tocado el tema de la última vez que estuvimos juntos, y agradezco por eso.
Abre la puerta del auto para que me baje y estoy atenta a todo lo que me dice que no veo un hueco y tropiezo, estoy por caer al suelo, pero Sebastián me sostiene por la cadera.
- ¿Estás bien? - me mira a los ojos y después a mis pies, buscando algo que le diga que me encuentro en buen estado
- Sí, gracias.
Continuamos hasta llegar al juzgado, nos sentamos en silencio, escuchando a los abogados debatir, la jueza golpea el mazo, dando por terminada la sección, nos levantamos y nos reunimos en la sala de debates con mis otros compañeros.
En la sala, Sebastián nos felicita y nos dice que en una semana tendremos el juicio final.
Uno de mis compañeros propone que vayamos a celebrar a un club y embriagarnos, todos estamos de acuerdo y terminamos nuestra reunión.
Está demasiado tarde, entonces pido un Uber para ir a la universidad y recoger mi auto, ya que Sebastián me trajo en el de él.
Llego a casa y tomo un baño para acostarme.
La semana pasa y Luca, me invita para que cenemos este fin de semana, pero como tengo la salida con los chicos tengo que negarme.
El sábado por la noche lo llamo para invitarlo a que me acompañe al club.
-Puedes ir con nosotros, si quieres -le digo, terminamos, pero seguimos siendo mejores amigos.
-No, Ana, diviértete y mejor me llamas cuando termines, mejor te recojo y te llevo a tu casa. Cuídate, por favor.
Colgamos la llamada y empiezo a alistarme, me pongo un pantalón n***o, que hace que mi trasero se vea más grande, una camisa blanca con unos botines negros, un abrigo, poco maquillaje y mis labios rojos, mi cabello rojizo lo dejo en ondas.
Salgo de casa en mi auto, no quiero molestar a Luca, aunque voy a salir temprano de la celebración, no quiero embriagarme, solo voy a estar presente unas horas y después regreso a dormir.
Somos ocho personas en una sala VIP gracias a nuestro profesor, piden bebidas y empiezan a beber, para mí un mojito sin alcohol.
- Vamos Anabella, estamos festejando.
- No puedo beber, estoy conduciendo - Les digo a mis compañeros.
La noche transcurre y se me acerca Maia, una de las cuatro chicas que hay en el grupo.
- Pensé que iba a venir el profesor, está buenísimo, pero al parecer no le interesa - toma de su bebida mientras reniega.
- La noche aún no se acaba Maia, quizá tengas suerte - brindamos nuestras copas y reímos.
No he tomado nada de alcohol, pero no soy aguafiestas, sé cómo divertirme.