—Dime, ¿A dónde piensas ir, o qué vas a hacer?. Sabes que cuentas conmigo. —me mira, levantando ambas cejas. —Tengo el nuevo número de Julia. Voy a buscar un detective, a ver si me ayuda a rastrearlo. —Comento, después de un suspiro. —¿Qué?. ¿Por qué no me habías dicho nada?. Sabes que puedo ayudarte con eso. —Pregunta, atónita. —Tú ya has hecho demasiado por mí y no quería causar más molestias. —Respondo, avergonzada. —A ver, Monserratt. Te dije que cuentas conmigo y no te dejaré sola. Hagamos algo. Dame el número y ve tranquila con tu papá, que yo me encargo de averiguar. —Rebate, en un tono maternal. —Está bien. —Suspiro. —Sólo un favor: Que tengan bastante cuidado. No quisiera que mi hermana se ponga en alerta y huya otra vez. —Le pido. —No te preocupes, linda. El detective es mu

