El Rey oscuro/ Gabriel Siete pares de ojos están mirándose unos a otros. Desde que mi equipo llego con Acuario, nos habíamos trasladado al salón donde estaba el abuelo de Mia. Nadie decía nada, y ella… mi madre estaba demasiado alerta a todos los momentos que el mayor de la salón hacía desde su lugar en el mueble, sus hombres no estaban allí y era extraño, porque ellos nunca lo dejaban solos. Y, eso era lo más extraño de la situación, ¿Por qué ahora sí estaba sin seguridad? Y como nadie daba el primer paso para hacer algo, tuve que hacerlo yo, porque sentía que estábamos perdiendo el tiempo allí. –¿Es cierto todo lo que ha dicho? ¿Qué eres mi madre?– mis amigos se giraron de inmediato a mí, con sus ojos abiertos de par en par. Ella asintió, me miró y no supe descifrar lo que había en

