El coronel miró a su hija en la pantalla. Fue una foto que le tomaron saliendo de la universidad. Lucía igual de hermosa como la noche que se marchó y subió al crucero de los Antonov. Glover fingió que no le importaría, pero al sufrir el trastorno del nido vacío, hurgó en las cámaras de seguridad y la encontró. Su único deber era protegerla. Nina estuvo a salvo durante los últimos veinte años, pero Glover se acostumbró tanto a su vida ordinaria siendo un comisionado de policía, que olvidó su misión. Cuando Nina fue secuestrada, él de inmediato buscó a la persona que sabía la tenía. Sin más que esperar, se sentó detrás de su escritorio y esperó hasta que Levka la llevó. Glover creyó adiestrarla lo suficiente para que tomara buenas decisiones, pero Nina, después todo, era la hija de una mu

