Después del vuelo, los rusos regresaron al crucero con la sangre encendida, se limpiaron las heridas, se ducharon y tuvieron una junta de hermanos que Levka convocó en su enojo. Los tres concordaron que de ahí en adelante todo sería más complicado y con Sienna y el rastreador, estarían en más problemas de los que imaginaban. Adkik le comentó que habló con Shaindel sobre el suyo y ella le respondió que conjuntamente con Adeline los pudieron retirar, pero el de Sienna no pudieron extraerlo por la ubicación. Levka estaba sumamente enojado con ella, al punto de llegar a una cólera peor que la sentida cuando Grisa lo desobedeció. Sin embargo, aun cuando quería colgarla de un gancho y abrirle el pecho con una navaja, era su maldita Dama. Ella estaba en reposo en su habitación, un tanto preocupa

