La mujer ensangrentada no dejaba de mirar a Sienna, quien con un nudo en la boca del estómago, con sangre bajando por su costado y un par de golpes en el cuerpo, no dudó en cavilar si ese era el mejor momento para contar la verdad. Levka la conocería de una u otra forma, aunque con personas alrededor el daño sería mayor. Shaindel miró a Sienna de soslayo. No estaban en los mejores términos ni eran las mejores amigas en ese instante, sin embargo, callarlo era un pecado para Levka, quien estaba determinado a sacarle las palabras a la mujer. Y con esa sed de venganza, pidió una batería de auto y que le arrojaran agua a la espía. Sienna vibró a su lado cuando le dio la primera descarga. El cuerpo de la espía se removió en la silla mientras Levka la miraba con ansias de arrancarle la lengua si

