Una semana después de la tregua de Lionetta para quedarse con Viktor, él la acompañó a Italia tal como le prometió. Su mafia era un jodido desastre, incluso mil veces peor que cuando Maurizio reinaba. La insurgencia se alzó, los hombres atacaron varios de los comercios, destruyeron una parte de la ciudad y se apoderaron de la mansión principal. Gracias a los perros de Viktor que los acompañaron, lograron controlar la situación, pero Lionetta sabía que no podía abandonar la organización más tiempo o la perdería. Estuvieron una semana en Italia verificando los negocios y dándose a conocer como la nueva emperatriz de la mafia negra. Mientras Viktor la protegiera, nadie le colocaría una mano encima, sin embargo, ella no estaba segura de que fuese posible mantenerse alejada tanto tiempo. Si q

