A la mañana siguiente, Alma se levantó de mal humor. No quería ir a la escuela ya que no tenía nada importante. Deslizó sus pies fuera de la cama y le resultó extraño no sentir la presencia de Tom. Lo que jamás había entendido era dónde iba. —¿Thomas?—le preguntó a la habitación vacía con la intensión de hacerlo aparecer, pero nadie le respondió. Se levantó de la cama y en cuanto regresó del baño tras cepillarse los dientes y hacer sus necesidades, fue a su cuarto nuevamente. De manera distraída miró su escritorio, en él había una nota. La tomó y comenzó a leer: Tu cabello es un desastre por las mañanas. Te huele la boca a perro muerto cuando me hablas y tu sonrisa es la más chueca que he visto en toda mi ¿vida? En fin, estoy enamorado de ti y cuando eso sucede...una desgracia nos sep

