Arsen:
- Gracias por venir a tomar el almuerzo conmigo –dice Yse sonriendo, a decir verdad, me daba pena dejarla sola, aún me sentía culpable de lo sucedido con Scarlett, lo que menos quería era que a Yse le ocurriera algo.
- Un placer, debo decir que la comida de esta cafetería está muy buena, un día podría traer a mi chef y preparar comida en casa –le sonrío mientras entramos, tomamos una mesa cerca de la ventana, una mesera se acerca y toma nuestra orden.
- Es muy lindo el lugar –escucho una voz detrás de nosotros, me giro y miro a la misma chica de la otra vez, observo atenta y noto que el aura que vi con anterioridad no está.
- Te dije que era precioso –la voz de otra mujer me hace saber que no está sola–, a James y a mí nos encanta –toca su vientre y sonríe, miro atenta el vientre, el pequeño no venía bien, sería un parto difícil.
- Allá hay una mesa –señala al fondo, les veo marcharse.
- No pareces la clase de hombre que vaya tras una mujer embarazada, así que supongo que irás tras la castaña –su voz me hace volver la vista al frente, ella sonríe con burla.
- Nada de eso, sólo me pareció ver a la chica de la otra vez –me encojo de hombros, la mesera llega y coloca la comida en frente.
- Gracias –dice ella tomando su baguette y su malteada–, el señor fino pidiendo un desayuno continental –dice en tono de burla mientras corta un trozo de su baguette.
- Perdón por no pedir un pan con leche –sonrío mientras comienzo a comer, ella ríe y continuamos comiendo mientras hablamos, Yse solía contarme muchas cosas de su infancia, así supe que Scarlett era muy protectora con ella, tanto así que habían cambiado de lugar.
De reojo observo a las mujeres correr al baño, una de ellas tenía una cara de pánico mientras sostenía su vientre, la otra intentaba mantener la calma.
Dilruba:
Esperábamos el desayuno cuando Luu comenzó a sentir dolores, con cuidado y lo más rápido que pude la lleve al baño, con cuidado la senté sobre un inodoro, miro asustada como sangra.
- Es mi culpa Dilruba, el doctor me dijo que debía descansar desde el mes pasado pero, me sentía tan bien –llora bajo–, si algo le pasa –niega sin terminar la frase.
- Calma, todo va a estar bien –digo suave, toco su vientre, podía sentir el corazón, la respiración y la inquietud del pequeño, suplicando por ayuda. Cierro los ojos y me concentro, Luu no lo decía, pero lo sabía, daría cualquier cosa, incluso su vida; para salvar a su bebé.
- Dilruba, debemos llamar a una ambulancia –se arquea, debía entretenerla.
- Sabes, estuve un tiempo estudiando medicina, puedo revisarte en lo que llegan –separo suave sus piernas y comienzo a revisar. Sin apartar mi mano de su vientre comienzo a sanar lo que se dañó, poco a poco siento como el bebé se calma, tomo un poco de papel y limpio lo más que pueda de sangre, antes de venir le había dicho a la mesera que llamará a la ambulancia, pero no podía tomar el riesgo de que se tardará y el bebé naciera en malas condiciones.
Al revisar de nuevo, el pequeño ya no tenía el doble circular a cuello, y la placenta se había quedado en su lugar, suspiro aliviada.
- Ya no duele –dice hipando, toca su vientre.
- Es porque están bien, pero igual deberán revisarte –aprieto suave su mano.
- Muchas gracias, te debemos la vida –se inclina y me abraza, cosas como estas me hacían plantearme todo lo que pase, seguro este era mi camino.
Tras unos minutos más, los paramédicos entraron y con cuidado, la subieron a la camilla, la llevarían al hospital para revisarla mejor.
- No dejes de avisarme Luu –digo suave saliendo con ella, habíamos notificado a su esposo, la esperaría en el hospital–, y ahora sí, a descansar, me las apañaré bien –le guiño un ojo, ella sonríe antes de verla irse.
Suspiro, que mañana tan movidita había tenido, ahora sólo quería volver a casa, tomar un baño relajante y jugar con mi bebé.
- Señorita, ¿se encuentra bien?, ¿necesita algo? –señala mi ropa, entonces noto que mi falda está llena de sangre.
- Es de mi amiga –le sonrío para tratar de calmarla–; la cuenta, y si no es mucho pedir, la comida me gustaría la pusieran para llevar –la mesera asiente y me pide la acompañe a la barra, la cajera comienza a cobrarme y la chica va por la comida, se me había ido el hambre, pero la comida estaba buena, podría dársela a algún mendigo que la necesitará.
Me giro al sentir una mirada muy intensa en mí, y veo a los chicos de la otra vez. El chico me mira y parece haber curiosidad, y algo más que no logró definir. Sus ojos son azules, en un momento puedo ver como se vuelven de un azul intenso y me estremezco, mi corazón late con fuerza, es como si lo hubiese visto antes, unos ojos azul eléctrico, pienso sin dejar de verlo, eso hasta que la cajera llama mi atención, me vuelvo a ella apenada, tenía un tiempo llamándome.
- Son 10 euros –asiento y saco mi cartera, le pago y no me giro para ver al chico, sentía algo muy extraño, y no me gustaba esa sensación.
- Gracias –digo cuando me dan la comida, les sonrío y salgo lo más rápido que me es posible.