Lazos de amistad

1038 Palabras
El príncipe heredero admiró el semblante sinceramente preocupado de su amigo, quien ni siquiera su padre había sido capaz de mostrar durante todo el proceso del tatuaje, o mejor dicho, durante toda su vida. Le parecía admirable que aquel con quien no compartía lazos de sangre, pero sí un vínculo de amistad siempre se impacientara genuinamente por su bienestar. Hace ocho años el fornido caballero había ingresado al palacio para ser su guardaespaldas, con una diferencia de edad de seis años, la afinidad fue casi inmediata al compartir personalidades muy similares. Ray conocido entre las tropas por su prudencia, discreción y seriedad, además de su increíble talento con la lanza, se ganó el respeto no solo del grupo de soldados, sino también la confía del futuro heredero de la nación. Ray, que siguiendo las indicaciones omitió su voz, entro en la habitación tratando de evaluar la situación, pero se encontró evadiendo las telas sucias que estaban esparcidas en el suelo. Inclinó su cuerpo de rodillas sobre donde se encontraba el joven de ojos azulados que permanecía sentado rectamente y sin moverse, como buscando ganar nuevas fuerzas. Fue entonces cuando el caballero de armadura oscura comenzó a examinarlo, el joven, el mozo mantenía uno de sus brazos apoyando sobre su quijada, por el contrario, el otro estaba suelto y un poco oculto Ray levanto la mano que escondía su amigo Al instante un quejido salió, —hum, estoy bien, solo necesito descansar un poco más. Ray quedó estupefacto al ver la tela manchada de sangre sobre el dorso de su señor. Su rostro se veía apagado y sin color, cuando examinó su frente, esta, estaba tan caliente que no parecía la temperatura corporal de un ser humano. —¿señor, que es lo que ha sucedido? Habló con voz temblorosa —El rey me ha pedido mostrar mi lealtad hacia él, tal parece que alguien lo ha manipulado. La ira nubló la vista del guardia y le hizo apretar los puños con fuerza ante aquella injusticia ¿Cómo era posible que el rey creyera más en otra persona que en su propio hijo? El tiempo que había estado con el príncipe Richard había sido suficiente para entender que el rey lo utilizaba a su propio beneficio y su hermano lo buscaba siempre para limpiar sus problemáticas acciones, y aunque este último no lo hacía con mala intención, ponía una desconsiderada carga, sobre los hombros que ya llevaban demasiado —su majestad ordenó que descanse dos días y se aleje del ojo público. —Bien, entonces vayámonos ahora antes de que la luz del sol se levante Ray lo ayudo a levantar con mucho cuidado, sus esfuerzos por no lastimarlo eran tan evidentes que hicieron avergonzar al joven que por la fiebre se encontraba mareado. Camino al palacio del primogénito, ninguno hablo, no había espacio para ello, uno no tenía la fuerza para hacerlo y el otro se encontraba divagando sobre a que medico debía llamar para que atendieran a su alteza. Estaban descartados por completos los médicos reales que trabajan para el rey. Necesitaba a una persona que fuera capaz de guardar todo en secreto. El castillo, que desde temprano había estado animado y abarrotado de gente, a esta ahora estaba en completa calma y reposo. Pasando por el almacén de armas que estaba cerca de los caminos que dividían los palacios de los dos príncipes. Un mozo de cabello rubio se asomó entre la espesa oscuridad. El próximo monarca fue el primero en verlo, sus pasos retrocedieron un poco hacia atrás. Ray también se alteró al verlo, como era posible que estuviera fuera a estas horas.? Al otro extremo, el muchacho también logro reconocerlo y levantó la mano para saludar a su hermano. De inmediato se separó de su caballero y trato de estabilizar su cuerpo, ocultando su debilidad. Tomo una postura noble y regaño: — ¿Cómo es que estás tan tarde fuera de tu habitación? No eres consciente de tu posición, aunque estés en el castillo, no estás exento de los peligros Era una noche fría, donde las estrellas del cielo brillaban con gran intensidad. Sin embargo, aun con la tenue luz de los faroles era difícil ver con claridad, por lo que el menor no pudo observar el pálido rostro de su consanguíneo. — Siempre que me ves, me estás regañando, Rowen cuéntale por qué estamos afuera. Expreso dando un ligero movimiento de cabeza a su guardaespaldas… —Después de que terminó la fiesta, su alteza acompaño a la princesa Helen a sus aposentos. Las caras de sorpresa no se hicieron esperar —si es así, me alegro de que se estén llevando bien, sé cuidadoso y no hagas malos comentarios. De improvisto un fuerte vértigo lo sacudió, Ray quien se dio cuenta de inmediato, apoyo disimuladamente el cuerpo de su señor. A pesar de ello, Rowen pudo percibir la veloz eventualidad que sucedió en tan solos unos breves segundos — Estoy un poco cansado, me retiraré primero. Finn, quien quería continuar con la charla, trato de detener a su hermano por detrás, pero Ray nuevamente interfirió con rapidez sosteniendo el brazo del segundo príncipe. La extraña acción hizo molestar al menor — ¿Qué pasa? ¿Por qué te comportas así? El príncipe heredero, arrojo una disimulada mirada a Rowen, fue entonces cuando esté bajo la vista y le echo una mirada al primogénito. El puño de las mangas de la camisa blanca que este llevaba estaba manchado ligeramente de sangre, su estado de salud tampoco parecía bueno. —Señor, si no nos damos prisa, seremos descubiertos por el ama de llaves, que reportará al rey nuestra hora de llegada. Richard también alegó —Deja de molestar a mi guardia y vete a dormir de una buena vez. El hombre caprichoso hizo un gesto de desagrado, pero finalmente cedió —Te la presentaré más tarde, sé que ya la viste antes, pero es más interesante cuando la conoces de cerca. Conociendo perfectamente de quién hablaba solo respondió —No es necesario. No hay razón para que ella y yo seamos cercanos. Diciendo esto, se alejó A partir de ahí los dos hermanos tomaron un camino diferente para poder llegar a su destino … Continuará…
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR