Sobre una enorme cama con cortinas adornadas, reposaba el agotado príncipe heredero en su habitación, que estaba decorada exclusivamente en colores dorado, blanco y rojo. De la lujosa recámara un enorme candelabro de cristal en forma de cascada descendente sobresalía con majestuosidad.
Eran las cinco de la mañana y una mucama de mediana edad ingreso a prisa con una tinaja de agua y varios paños limpios que empezó a colocar suavemente sobre la frente del joven que a causa de la fiebre se encontraba inconsciente jadeando por el calor de su cuerpo:
—Esto no está funcionando, desde la noche no he dejado de poner los retales por todo su cuerpo, y su fiebre no ha disminuido, además esas medicinas que trajiste tampoco han hecho ningún efecto.
Expreso al borde las lágrimas la sirvienta, que había estado a cargo del joven desde que este perdió a su madre.
—Esperemos un poco más, si su fiebre no baja en dos horas, iré a buscar ayuda, sabes bien que debemos ser cuidadosos con nuestros movimientos, si no queremos poner en peligro a su alteza. Exclamo Ray con determinación buscando calmar a la mujer.
Proveniente de un humilde origen, la sirvienta de nombre “Mary” le fue encomendada la tarea de cuidar al pequeño niño por pedido especial de la reina Alice, quien en sus últimos momentos de vida le suplico al rey que fuera ella quien se hiciera cargo de la crianza de su pequeño bebe. La sirvienta, que quería mucho a su amable y noble señora, acepto el pedido con agrado. Con el transcurso del tiempo el afecto fue creciendo y desarrollándose entre ambos, y su relación se convirtió como la de una madre y su hijo, era la única mucama con permiso de ingresar a la habitación del príncipe heredero. En sus conversaciones no había ningún tipo de formalidad e incluso era capaz de reprender al mozo sin ningún tipo de precaución, acción que no molestaba para nada al joven, que aceptaba con agrado sus regaños y pedidos.
Por tal motivo, cuando esta recibió a su querido «hijo adoptivo» que venía con el rostro pálido, siendo sostenido por su guardia, la mujer estuvo a punto de desmayarse; sin embargo, no había tiempo para eso y tuvo que actuar rápido y con cautela. Bien sabia la criada, las despreciables acciones del rey y su maltrato con su hijo mayor. Conocía el rostro doble del monarca, que frente a sus súbditos pretendía ser un gran consejero, un excelente gobernante, con su pueblo, un hombre de sonrisas y amabilidad. Pero desde sus años de servicio a la reina ya conocía su tiranía y maldad, pero lo que se oculta en la oscuridad de la noche, en la luz del día habrá de salir.
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A las ocho de la mañana, en punto, examinando que la fiebre del muchacho no bajaba, el guardaespaldas tuvo que empezar analizar en quién buscar ayuda. El gran príncipe estaba rodeado de enemigos en la corte real y de nobles que esperaban su caída. Todas estas personas deseaban ansiosos al próximo soberano, pero este no podía ser Richard, necesitaban a alguien que pudieran manipular a su antojo, el segundo príncipe, tampoco era una opción, pues este solo hacía lo que se le venía en gana.
El caballero siguió pensando, pero solo una opción atravesaba su mente. Si acudía por ayuda a su eminencia Finn, este realizaría muchas preguntas y haría todo un escándalo al ver a su hermano lastimado, solo quedaba ella, sí, la doncella con excelentes conocimientos clínicos, quien en su país era reconocida no solo por ser la princesa, sino por haber heredado el talento del rey.
—Esto será una apuesta arriesgada. Pero no hay nadie más, si el príncipe estuviera despierto, él sabría con quién contactar, pero sin una carta sellada por él, ninguno de sus aliados me creerá.
Susurro, el caballero real
El aire ingresaba por el enorme balcón de la residencia de la hermosa doncella, quien se encontraba tomando el té, mientras leía un robusto libro, Fue entonces cuando fue interrumpida de su tranquila actividad, su sirvienta que la había seguido desde el país extranjero interrumpió asustada:
—mi señora, el guardia personal del príncipe heredero, solicita una reunión con usted, dice que tiene un mensaje importante que trasmitir.
Trato de guardar la compostura como si tal situación no tuviera un gran impacto en ella, bajo delicadamente la taza de té, y cerro el libro con total calma.
—Hazlo pasar. Pronuncio con indiferencia
No obstante, la emoción la hizo morder el labio sin darse cuenta. Estaba ansiosa con este repentino suceso
Tan pronto como Ray ingreso, realizo contacto visual con la sirvienta, la inteligente joven rápidamente noto la incomodidad
—Déjanos a solas, te llamaré si necesitamos algo.
La criada acato la orden de su señora y salió sin oposición
—Y bien, ¿cuál es la razón de tu visita? Mencionaste que traías un mensaje del príncipe heredero, ¿de qué se trata?
—El príncipe solicita tu ayuda.
—¿mi ayuda? ¿Dónde está su carta?
—Ahora mismo se encuentra en un estado en que no le es posible redactar una carta.
— Habla claro ¿Qué está sucediendo?
—No puedo darle los destalles. Pero en este momento no se encuentra muy bien de salud. Si usted presta su ayuda, estará ganando el favor del próximo rey de eclatant.
—Eso suena interesante, espera un poco, tendré que llevar algunas cosas conmigo. Pero te lo aseguro, no tomo riesgos, si el beneficio no es mayor.
—Cuando el príncipe llegue al trono no hay nada que no podrá darle, su alteza.
Una sonrisa pícara salió del rostro de la atractiva mujer
—Sin duda tendrá que ayudarme con algo grande después. Pero no te preocupes, será lo mejor para todos.
Cuando la inesperada oportunidad toco su puerta, la joven se aferró al ticket, que en un futuro podría ser su salvación. Necesitaba reunir poderosos aliados si quería lograr sus objetivos, y el príncipe heredero sería una pieza clave que los ayudaría afrentar las consecuencias de la cancelación de la boda que se realizaría dentro de un año, sabía perfectamente que no sería nada fácil con la terquedad de su padre y la del rey Hal III. En un año no solo cancelaría la boda, sino que huira a algún país lejano donde pudiera ser libre y construir su propio camino.
… Continuará…