Una flor llamada amor; Nace y continua creciendo

1253 Palabras
De pie, junto a un frondoso árbol, una mujer de esplendorosa belleza con sus dos pequeños luceros observa llena de añoranza el magnífico paisaje, una sonrisa se despliega del delicado rostro de porcelana, tarareando la letra de una canción, la dulce voz se abre por los empinados territorios de la montaña. Una sedosa y brillante cabellera ondea libre entre las suaves brisas de la ladera. El viento frío sopla enrojeciendo las mejillas de la hermosa muchacha. El mirador a lo lejos permite visualizar las imponentes cordilleras, y los árboles y los pinos que en la distancia se desdibujan como pequeñas figurillas, un brillante cielo oscuro, repleto de lejanas estrellas, maravillan a la princesa de tierras lejanas. Incluso la mucama que en un principio estaba asustada y buscaba un montón de excusas para impedir que su señora saliera de su habitación a tan altas horas de la noche se encontraba cautivada con el precioso panorama. Fue tan encantador que ninguna de las dos damiselas escucho los relinchos de los caballos que se acercaban. Dos guapos hombres bajaron de los animales y se toparon con que su lugar de bienestar estaba siendo invadido. El guardia intentó acercarse, pero Richard lo detuvo reconociendo en la oscuridad la imagen prominente de la dama. —¿Mi señor? Examino Ray tratando de adivinar los pensamientos del joven Richard, levantando su mano derecha, le impidió hacer algún movimiento. El guardia, obedeciendo la orden de su señor y también amigo, se posicionó a su lado manteniendo una postura de vigilancia. Allí, en la tranquilidad de la naturaleza, a unos dos metros, el muchacho contemplaba con dulzura a la chica que sonreía y disfrutaba del momento, al lado de su criada. De manera sencilla, ambas doncellas se sentaron en el pasto y señalando distintos lugares reían suavemente. Unos ojos misteriosos y de añoranza, sutiles expresiones faciales que decoraban pulcramente el rostro de aquella princesa que estaba despertando en él, esos sentimientos desconocidos que jamás había sentido. Fue por casualidad o quizá fue obra del destino, pero para su suerte antes de marcharse podía ver nuevamente aquel bonito semblante proveniente de la nación de Lune. Queriendo evitar el dolor acalambrado que subía sobre su pierna, Rebecca se levantó y se estiró un poco, cuando giro su cabeza, su cuerpo casi cae rezagado al suelo. Los ojos del futuro monarca se encontraron con la sirvienta, nerviosa, arreglo su postura de inmediato y realizo una leve inclinación con su cabeza, como muestra de respeto. Seguidamente, susurro a su señora y la ayudo a levantar acomodando el simple pero fino vestido. Helen saludó cortésmente e indago; —¿Qué os trae por aquí a tan altas horas? —Esa debería ser mi pregunta, es poco adecuado que una dama este en este remoto lugar por la noche. El príncipe no pudo evitar recordar su primer encuentro, quien se dio también en un escenario muy parecido. —Es algo irónico que lo diga el hombre que nos ha estado observando en la oscuridad y el silencio de este lugar. No parece que acaban de llegar, al contrario, parece ser que llevan un buen rato espiándonos. El caballero se molestó ante las palabras infames e insinuativas de la muchacha. —Este espacio se lo concedió el mismo rey al príncipe heredero. Además, este sitio es donde su alteza viene a descansar y a pasar el rato. Con todo respeto, quiénes entraron en territorio prohibido son ustedes. Su alteza jamás se atrevería a espiarlas o a causarles daño alguno, si es que a eso se refieren sus palabras, princesa. Una línea de malestar se fijó estableciéndose entre el guardaespaldas y la hermosa dama que lo miro con incordio. —Pff jajajajajjaj Una gran risa en forma de carcajada sonó Extrañados, los presentes se giraron, el próximo monarca reía alegremente. El caballero estaba gratamente sorprendido ¿Hace cuanto su alteza no sonreía de esa forma? Esta vez no lo hizo de una forma discreta, tampoco fue una sonrisa falsa de protocolo. Era una acción sincera y natural. Esto solo sucedía cuando se encontraba con la doncella. Helen no pudo evitar bajar la mirada, su rostro también cambio y se llenó de vivacidad y alegría. En ese momento, ella tampoco comprendió por qué aquel hombre influyó en su estado de ánimo. Richard y Helen caminaron hacia el mirador Ambos acompañantes y servidores los observaron desde lejos. Miradas encubiertas iban y venían de los jóvenes nobles. —¿Te enojaste con Ray aunque este tenía teóricamente toda la razón? Expuso el heredero sin quitar la mirada del paisaje nocturno — “Teóricamente” ¿Como pretendías que supiera que este lugar te pertenece? ¿Acaso olvidas que no soy de esta nación? ¿Además, de qué lados estás? Un desliz descuidado salió de la chica —¿De qué lado estoy?, repitió Richard con audacia Bueno, Ray no es solo mi guardia, es quien me ha instruido en la espada y es también un fiel amigo… Mientras el mozo continuaba hablando, en su mente, Helen divagaba y se avergonzaba de su pregunta. ¿De qué lado está? ¿Pero acaso quién es ella para hacer tal interrogante, ? Ella es solo una princesa de otro reino que está comprometida con el hermano de este hombre, no son nada, ni siquiera llegarán hacer parientes, pues en realidad no piensa casarse con Finn. Jamás se había comportado de esa manera, no es la primera vez que se avergüenza a sí misma frente a esta persona. En el exterior, la bella dama jugueteaba con sus manos y se inclinó para recoger una hermosa flor amarilla que crecía en el claro pastizal. Inclinándose también el príncipe quien quiso impedir que desarraigara la flor, termino tocando la mano de la doncella Ambos jóvenes se tocaron; sin embargo, cuando ella sintió el toque al tacto, no se retiró. —No la arranques, lo atractivo a la vista se debe apreciar, valorar y amar desde la distancia. En cuanto a la respuesta anterior que no termine; Ray, es mi mejor amigo y estoy de su lado, pero eso no quiere decir que no esté del tuyo. También eres preciada para mí. —¿Aunque no sea mucho el tiempo desde que nos conocemos? —¿No es ese un tiempo suficiente para generar vínculos? —Finn me lo contó, partirás mañana a resolver un conflicto? ¿Vas a estar bien? Escuche que discutieron, pero creo que sabes lo mucho que él se preocupa por ti, también sé que tú lo haces y siempre buscas protegerlo, aunque eso signifique ocultarle algunas cosas. Richard intentó levanto su mano, pero pronto se percató de lo que estaba por hacer y la alzó señalando al cielo. —treinta noches serán suficientes para resolver el problema. Estimo que en un mes podré regresar a salvo. Por favor, cuida de él por mí. Helen, contemplo las radiantes estrellas —Es un poco extraño que se le pida a una mujer que cuide de un hombre adulto. Pero ya que ambos hermanos son tan singulares y atractivos, lo consideraré. El sonido de risas fulgorosas se expandió, las intensas miradas de aquellos jóvenes que parecían observar las estrellas con sus ojos, pero que en realidad sus corazones visualizaban ocultamente a la otra persona. Rebecca analizando la atmósfera sintió temor, Ray que se encontraba a su lado, reconoció y reafirmó sus sospechas. En tal hermoso panorama no se hallaban dos príncipes, sino más bien una pareja joven de amantes, que ocultaban tontamente su amor desbordante. … Continuará…
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