Los, digamos “preparativos” para el viaje a Venezuela ya estaban completados. Ya se había anunciado el supuesto compromiso entre Santiago y yo y los abogados habían acordado una fecha tope para la entrevista que nos harían para validar que si estábamos comprometidos. Así que teníamos hasta dicha fecha para que yo pudiera hacer todo lo que iba a hacer en Venezuela. Por supuesto, Santiago iba como mi acompañante y nada pudo generarme mayor ansiedad que esa. Él no me atraía, por supuesto que no. Admito y reconozco que el tipo está chévere. Está como se le da la gana, y en personalidad, uff… loco pa’ la miércoles, pero eso lo hace todavía más brutal. Eso hace que sea aún más genial de lo que se puede percibir a simple vista. Su sentido del humor, su manera de ver la vida, y su forma de enfren

