Prefacio de un encuentro inesperado.

1022 Palabras
Una vez estaba sentada en mi balcón, en una bonita suite de Miami frente a la playa, admirando las luces de la ciudad que parecía nunca dormir. Todas las noches fiestas, todas las noches repletas en las discotecas, aun no me lo creía, que yo misma hubiera logrado llegar a Miami después de tanto joderme trabajando. Recordarlo me hizo derramar una lágrima, pero no era de tristeza, me sentía feliz porque había logrado salir del agujero en el que me crié. Pero ahí estaba yo, cuestionanome a mi misma cómo madres iba a solucionar mi nuevo problema. Me sentí tan chigüire después de todo. Logré llegar hasta aquí y solo pude disfrutarlo seis meses. Disfrutarlo de mentira la pucha madre. Ni siquiera hice dinero suficiente para regresar a mi país y poder establecerme con un negocio autosustentable. Esa era la idea. Por eso me había esforzado tanto para llegar aquí. Mi novio y yo hicimos tantos planes y al final yo como una estúpida no hice nada más que gozarme la vida aquí en Miami.¿Y los planes? ¡Bien gracias! Ahora Matthew, mi amigo de inmigración, dice que se me acabó tiempo permitido para estar en el país y que tendría que devolverme a Venezuela. ¡A su madre! Me gasté más de doscientos dólares en todos los trámites para mi visa. Eran todos los ahorros de mi vida prácticamente, y ahora los había desperdiciado. ¿Qué voy a hacer? ¿Cómo le digo a Alberto que no hice nada de lo que venía a hacer? *** Ahi estaba yo, una noche como cualquier otra con una botella de agua sobre mi mesita de cristal favorita. Que hermosura de mesa. Llevo 12 años viviendo aquí y aún no me acostumbro a tener algo tan bonito y lujoso. ¡Que loco! Yo jamás imaginé el giro que daría mi vida luego de cumplir diez años. Mi familia era pobre, mis hermanos estaban pequeños, y el barrio donde vivíamos era peligroso pero hasta la médula. Ese mismo hombre que había brillado por su ausencia toda mi vida, ahora estaba frente a mi puerta diciendo que era mi padre y yo tipo"¡Ja, no me vas a j***r, no te creo!" Pero si... qué loco, si era mi papá y yo tipo ¡Ay su madre! El viejo resultó ser uno de los hombres más influyentes y conocidos en Los Estados Unidos. Me llevó consigo y desde entonces estoy aquí. Ahora con veintidós años, mi papá ¡Viejo desgraciado de la miércoles! Falleció y me dejó todo a mi. Quiero decir, no me alegra que muriera, claro que no, pero ya sería justicia que dejara de joderme la vida, pero no, no iba a dejar de joderme porque ahora me tocaba a mi manejar todos sus negocios. Me tocaba ser el dueño de sus tres compañias. El noticiero más grande de todo Miami, la aseguradora y la cadena de hoteles más famosa del condado. Por lo general mi trabajo más difícil era con lo aseguradora. Y ahora estoy en un predicamento. Mis abogados... esos cabezas de mala palabra, quieren que haga un cambio. La condición para mantener todos los bienes de mi padre, era que antes de los seis meses después de su fallecimiento, yo debía establecerme en una relacióny anunciar un compromiso ¿Por qué? Porque el condenado viejo estaba loco. Siendo dueños del noticiero más grande de Miami y de la cadena de hoteles más famosa del condado, obviamente somos figuras públicas reconocidas, y hay un asunto legal demasiado loco que nos obliga a asumir la responsabilidad de un compromiso. Era eso o tener un hijo. Esa tampoco era opción, mucho menos adoptar. Suficiente tengo con los cabeza de la mala palabra que me gasto de hermanos. No conocía a ninguna mujer que me atrajera lo suficiente y tampoco me iba a casar con alguien que no me amara. ¿Cómo diablos iba a enamorarme y casarme en seis meses? ¿A quién carajos se le ocurre? Definitivamente estoy jodido. Todo por lo que he trabajado se va a ir a la miércoles. Y ahí estaba yo, de pie, apoyado sobre la baranda de mi balcón, admirando las luces de esta ciudad fiestera, todavía sin poder creerlo. Entonces escuché un inquietante grito de foca epiléptica debajo de mi. - ¡Por amor a Dios Antonella! ¡No seas chigüire! La garganta me carraspeo en una risa ahogada mientras apreté los labios para contenerme. Hacía tanto que no escuchaba esa palabra que quise saber quien era la dueña de esa femenina pero alocada voz que había gritado aquella expresión con tanta agonía. Pero me pasé de gafo y terminé cayendo de la baranda hacia vacío.*** Suspiré cansada y agobiada, con un puchero triste, ya no sabía que hacer y de repente escuché un grito de foca epiléptica que me hizo brincar del susto, y me caí bañandome completa con el jarrón de agua que tenía sobre la mesa a mi lado luego de tropezarlo. - ¡Ay hijo e' su madre me voy morir!El dueño de la masculina pero agónica voz había caído del cielo y no sé cómo pero el condenado logró agarrarse de la baranda y me miró con ojos saltones.Parecía un sádico s****l mientras gritaba como loco "Aaaahhh" desde la garganta, una y otra vez. Chillé despavorida y quise llamar a seguridad hasta que le vi el miedo en la mirada mientras trataba  de decirme que lo ayudara. Entonces corrí como gallina turuleca para ayudarlo y de alguna manera logré levantarlo y traerlo hacia mi lado del balcón, alejandolo del vacío. Ambos respiramos cansados y agobiados, tratando de recuperar el aliento, yo con una mano en mi pecho tratando de aliviar el susto que me había dado y él con mirando al suelo con ojos saltos inhalando y exhalando con fuerza. Cuando levanté la mirada, él también lo hizo, y nuestras miradas se encontraron. Se quedó embelesado viéndome con mucha sorpresa y yo me quedé igual. Casi me perdí en sus ojos azul claro. Él era tan linndoo.***Me quedé como gafo mirándola. DIOS era tan HERMOSA.
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