La necesidad tiene cara de perro.

3112 Palabras
Alguien estaba tocando la puerta de mi pent-house. El golpeteo constante me despertó pero tenía demasiado sueño como para levantarme. De repente escucho el bip de mi alarma que indica que alguien ha abierto con una llave autorizada. Solo una persona podía hacer eso. Diego era el único que tenía una llave autorizada de mi pent-house. Era solo para emergencias. Por si me emborrachaba demasiado y no contestaba al día siguiente. Pero eso fue hace mucho. Creo que hace más de dos años que dejé el alcohol. Casi me mato a golpes una noche por estar de borracho. Lo único bueno que salió de esa noche tan catastrófica fue la rabieta que le hice agarrar a mi padre. Todavía me da risa la cara que puso el viejo. Parecía que lo iba a matar de un infarto. Lo recuerdo tan enojado y juraría que de no haber estado tan magullado por la paliza tan grande que m dieron, él me hubiera dado una paliza también. Eso no era algo raro entre nosotros. Siempre pasaba. Pero da lo mismo. Todo eso ya pasó. - ¡Wey! ¿Es en serio? No mames pinche foca perezosa ¿Que madres haces durmiendo todavía? - Preguntó Diego y dibujé una sonrisa divertida en mi rostro al escucharlo. Trataba de taparme la cara con el antebrazo para evitar la luz que me tenía aturdido. - ¿Desde cuándo usas expresiones como esa? - Cuestionó divertido sin quitar el brazo de mi cara. - Pos es tu culpa wero. Siempre me estás contagiando de tus cosas pinche loco... ¡Vamos vamos! A levantarse que no hay tiempo para seguir perdiendo, ya deja de morsear - me vuelvo a reír está vez con una carcajada y lo veo rodar los ojos. Es terriblemente gracioso oírlo usar mis expresiones. - Ya ya voy... no fastidies tanto pana... - Te voy a fastidiar carnal hasta que te pares - me dice histérico. Ya está amargado como siempre - wey mira la hora que es... son las nueve y media... estamos a cuarenta minutos de la oficina con el tráfico que hay hoy y tú junta es a las diez así que ya vas tarde ¡Vamos párate párate! - Ya ya ya ya, ya me levanto. Que ladilla contigo. - De nada - ironiza y me río. - Te estás volviendo muy bueno en esto de ser más como yo - le comento levantándome. - Algo me tiene que quedar de todo tu desmadre - me vuelvo a reír y me levanto del todo. - Tienes razón wero... estoy orgulloso de ti carnal - le digo imitando su acento y él se ríe. - Ya pinche loco... apúrate que es tarde. ¿Qué te pasó? Nunca te quedas dormido - en ese momento lo recordé. La razón de mi insomnio esta noche. Una buena, graciosa y muy hermosa razón. Nada más llegar a mi departamento me senté sobre mi cama y no paré de pensar en esa muchacha. Blanca, bajita, y sus cachetes rosados. Sus ojos creo que eran los más bonitos que había visto en toda mi vida. Ella era un verdadera belleza. Mi hubiera gustado poder saber su nombre pero... espera. Yo soy el dueño del edificio. Puedo preguntarle al gerente que se encarga de los arriendos. Él debe tener su información. Corro por mi cuarto y Diego me mira como si fuera un bicho raro aunque... si soy un poquito raro después de todo. Mi rareza me hace especial. Eso es lo que pienso y eso me he dicho siempre. Me da ánimos. Lo cierto que es tomo mis cosas para poder vestirme rapidísimo. Todo ante la mirada confundida de Diego. No suelo ser así de acelerado. Me gusta vestirme con calma y él lo sabe. Entonces primero voy a baño y me doy una ducha, cepillo mis dientes y peino mi cabello. Me rocío un poquito de perfume Sauvage de Dior y salgo del baño. Abro el closet y saco una camisa manga larga blanca de Ralph Lauren y unos pantalones de vestir negros de Levi. Tomo mis mocasines y me los calzo tan rápido como puedo. Decido no ponerme corbata hoy y dejar tres botones de la camisa sueltos. Alcanzo mi saco n***o y deslizo mis brazos por sus mangas hasta tener mi vestimenta completa. - Eso fue rápido - comenta Diego sentado en el sofá, mirándome extrañado. - Vamos no tenemos tiempo que perder - le digo y él se levanta mirándome confundido. - Perate perate wey... ¿Qué chingados te pasa? ¿Desde cuándo me haces caso y te apuras? Lo miro y suspiro con cara de troll y me mira mira asustado. Sabe que ya le voy a salir con una de las mías. - Diego... - No no empieces pinche madre. No mames tan temprano... - Diego - vuelvo a llamar alargando su nombre y suspira quejándose desde la garganta. - ¿Qué? - Pregunta de mala gana. - Estás pasao' de jeva brother... deja la preguntadera chico. Tú querías que me apurara... bueno me estoy apurando. Pareces una cuaima. De todo quieres formar un rollo - se vuelve a quejar desde la garganta, parece el sonido que hacen las morsas y eso me da risa. Le sonrío divertido y lo miro fijamente. - ¡Ya! ¿Sabes qué? Pudrete... vámonos que no tenemos tiempo. - ¡Eso! - Aplaudo - es lo que estoy tratando de decirte desde que llegaste wey pero tú nada que que haces caso. Me quieres hacer llegar tarde. Que mal socio eres - niego fingiendo decepción y me mira enojado. Suspira cansado y se da la vuelta mientras yo comienzo a reírme - ya pues, no vas a llorar mamita. - AAAAAAHHHH - grita histérico y sacude las manos por encima de su cabeza. Me río a carcajadas - Dios mío Santiago eres insoportable wey. - Aaaaaaaahhhjjj - exclamo divertido como susurrando y lo punteo con los dedos - tu así me quieres bro. - Te odio... - Tsch yo te amo Papi, vente para acá, dame un besito... - me le acerco para besarlo y él corre de mi. - ¡Ya carnal! - exclama histérico - deja tu maricoteo... - me río a carcajadas porque esa es una palabra que yo solía usar y a él le hacía gracia también. Por eso la usaba. Pero en este momento se le salió y no pudo evitar reírse también. Salimos del departamento y bajo a la recepción con esperanzas de encontrar al gerente del edificio allí. Diego sigue hacía el carro para esperarme en él, y yo me paro frente a la recepcionista en el lobby. - Good morning mister Córdoba... - saluda Maya, la recepcionista del lugar. - Buenos días Maya - le respondo fascinado - has mejorado mucho tu pronunciación - digo y ella me sonríe contenta. Casi todos mis empleados son Latinos. Me gusta acoger a los emigrantes que vienen al país a buscar mejores oportunidades. De hecho Diego se encarga de eso. Él fue quien me presentó a Maya. Ella era vecina de su abuela en México. - Muchas gracias señor Córdoba. Todo es gracias a usted y esas clases de inglés que me pagó. - No te preocupes muñeca... ya sabes cómo me gusta tratar a mis empleados y también sabes que no puedo tenerte aquí si no sabes inglés. Así que esto es un beneficio para ambos. Agradéceme haciendo un buen trabajo. - Le aseguro que así será señor - dice sonriéndome dulce - ¿Qué se lo ofrece esta mañana? - Si, a eso iba... dile a Sebastián que necesito la información completa de la señorita que está arrendada en el 203. - ¿La señorita Villanueva? - Inquiere extrañada y la miro sorprendido. - ¿La conoces? - Si... es muy linda y amable. Además es bastante graciosa. Siempre pasa por aquí a saludarme. Pero... ¿Puedo saber qué pasa con ella que usted quiere su información? - Tengo mis motivos... confórmate con eso. Ya sabes... dile a Sebastián cuando lo veas. Quiero eso hoy más tardar al medio día. - Si señor Córdoba está bien - asintió y yo me di la vuelta para ir al carro. Al subirme Diego me mira con una extraña sonrisa. - ¿Qué sucede contigo hoy? - Pregunta y lo miro confuso. - ¿Qué hablas loco? - No lo sé wey. Tu andas muy raro esta mañana - replica él y lo miro confuso - ¿Qué tanto hablabas con Maya? - Comienza a jugar con sus cejas y ruedo los ojos. - No es lo que tú crees... o bueno, no como tú piensas... ¿Qué te pasa jeva? Tas' pasao' de chismosa hoy. - ¡Bueno puñetas! Es que no pareces tu hoy. - ¡Ya arranca el carro! - Le digo con fastidio e ignoro su comentario. - Ya... Ta' bueno ta' bueno... alguien se levantó sensible e irritable hoy... - ¿Quién? - Le pregunto mirándolo con cara de poker y me mira con los ojos bien abiertos y gesticulando obviedad. - ¡Pues tu wey! - Exclama y sacude la cabeza para insinuar la obviedad. - ¡No Diego! - Refuto mirándolo con cara de troll y me mira confuso - ¿Que quién te preguntó? - Me mira con desaprobación y me río mientras el me rueda los ojos - ya ya, ta' bueno. Te cuento... - No. No me digas ni mergas wey... - ¡Ayyyy! Pero deja el drama vale... mira... anoche me pasó una vaina muy loca - me mira con el entrecejo arrugado - me caí de mi balcón - lo escucho reírse para adentro y lo miro divertido. - No manches Santi ¿Cómo chingados te caes de tu balcón y estás vivo? Pinche mentiroso. - No gafo... caí en el balcón del 203. - ¿Entonces? ¿Cómo chingados te caíste mamón? - La chama del 203 es venezolana - le digo recordando fascinado aquel momento - la escuché y supe que era de mi país, pero cuando quise verla me caí - él se ríe a carcajadas. - Estás bien menso wey - me grita riéndose. - Pues si, pa' que te digo que no. - ¿Y entonces? ¿Qué pasó? - Men... la chama era demasiado bella... - ¡Y ahí vas de nuevo menso! - ¿Qué? - Cuestiono ennervado y se ríe. - Siempre haces esto carnal. Eres muy enamorado... - Enamorado no brother. Se apreciar la belleza de las mujeres. - Tu llámalo como quieras pero los dos sabemos que eres enamorado. - Pero bueno chico... ¿Cuál es el rollo si me gustó la chama pues? Feo sería que te estuviera diciendo que me gustan los tipos... - lo escucho reírse como foca epiléptica y asiente - el punto es que es muy bonita pero se asustó. - ¡Claro! - Exclamó - ¿Quién no se va a asustar así? - Lo importante es, que le dije a Maya que me consiguiera su información. Ahora se cómo firma. Solo necesito saber su nombre. - ¿Y para qué quieres saber su nombre? - Cuestiona confundido. - Pues para contratarla... - No manches wey ¿Se te fundió el cerebro o qué? ¿Cómo se te ocurre...? - Diego ella es perfecta... habla inglés fluido y muy bien pronunciado, eso me basta. Además creo que tiene problemas económicos. Más o menos pude oír algo... - Tu estás loco. Fin de la discusión - me dice él y detiene el carro en el estacionamiento del edificio de la aseguradora. Ambos nos bajamos y al entrar en el el edificio me recibe la gerente del área de recursos humanos. - Buenos días señor Córdoba - saluda ella con mucha formalidad y yo asiento. Le veo que venía hablando por teléfono con alguien. Traía el inalámbrico en su oreja derecha. ¿Ahora qué? Cuando Karen venía a recibirme pese a estar atendiendo a algún cliente, tenía que tratarse de algo importante. - Buenos días Karen - la saludo. - Es raro verlo llegar tarde señor... - Me quedé dormido. Tuve una noche un poco rara. - Viniendo de usted no me extraña - juega ella y la miro con una sonrisa de desaprobación. - ¿Tienes algo para mí Karen? Si no, te aconsejo que sigas atendiendo tu llamada. - ¡Ah sí! Discúlpeme señor... aquí están los currículums de las mejores candidatas para el puesto de asistente suya. Los ejecutivos de su mesa de trabajo están presionando para que contrate a una nueva asistente. Dicen que usted es demasiado despreocupado como para dejarlo trabajar solo - Diego se ríe y lo miro con mala cara. - ¿Qué? - Levanta las manos rindiendose - tienen razón Santi... - Cuerda de ratas - mascullo molesto y Diego me mira con sorpresa. Ninguno de los ejecutivos de mi mesa de trabajo estaban ahí por elección mía. De hecho eran los ejecutivos de la mesa de trabajo de mi padre y en una parte de su testamento estableció que no podía sacarlos a no ser que hubiera un motivo justificable. Pero esos condenados son como buitres y pasan la mayor parte del tiempo viendo cómo hacerme la vida imposible. Sobre todo después que murió mi viejo. - No te preocupes Karen. Deshazte de esos documentos. - ¿Pero qué...? Santi ¿Estás loco wey? - Ya tengo en la mira a la que quiero y la decisión de quién contratar es mía a fin de cuentas, así que no voy contratar a ninguna de esas candidatas. - Ay por Dios Santi... ya vas a empezar... - No me digas nada brother. Tu sabes que cuando a mí se me mete algo en la cabeza nadie me lo quita. Más bien apóyame... ¡Vamos que es tarde! La junta ya va a comenzar. Me sigue casi corriendo detrás de mi hacia el ascensor y subimos en silencio hasta la sala de conferencias dónde nos reuníamos con la junta directiva y la mesa de trabajo. Luego de un par de horar de echarme cuchillo con todos esos buitres, Diego y yo salimos a almorzar. Ni siquiera había desayunado. Sentía que me desmayaba. Sobre todo porque estoy acostumbrado a consumir muchas calorías porque mi cuerpo las requiere debido al ejercicio. Después del almuerzo le pido a Diego que se encargue de organizar las cosas en mi oficina mientras yo voy a encargarme del asunto de la asistente personal. No voy a dejar que la cuerda e' zamuros eso me sigan ladillando. Llego al edificio y Sebastián me recibe directamente. Me hace entrega de la información que le pedí sin preguntar para que la quiero. Lleva suficiente tiempo trabajando conmigo para entender que no necesita preguntar. Al único que le acepto que me esté preguntando a cada rato es a Diego y es porque es mi mejor amigo. Cuando abro la carpeta encuentro una fotografía de ella tamaño carnet, su identidad y una copia de su pasaporte y la visa. Me doy cuenta que la visa ya va a expirar y también encuentro un currículum. Dice que es licenciada en diseño gráfico y eso es perfecto. La hace perfecta para lo que la necesito. Definitivamente tiene que ser ella. No sé si fue suerte o fue el destino pero definitivamente ella estaba aquí para convertirse en mi nueva asistente. Subo por el ascensor hasta el piso trece y voy directo a su departamento. Cuando toco la puerta la escucho que está llorando y no responde. Me doy cuenta que la puerta no tiene el pasador y decido abrir. Una decisión bastante temeraria de hecho, porque si le daba por entrarme a trancazos iba a ser mi culpa indudablemente. - Buenas... - llamo desde la puerta entrando con cautela. La veo sentada sobre el sofá llorando y me mira con una carita que me parte el corazón. Me acerco y me agacho frente a ella. - Señorita... ¿Se encuentra bien...? - Se me lanza encima y me abraza de la nada mientras sigue llorando. Luego se hace para atrás y me mira mientras se limpia la carita con las manos. - Perdón.... a mi hermanita la atropellaron en Venezuela... los gastos son muchos. No tengo trabajo, gasté los ahorros que me quedaban en cosas que pidieron en la clínica, migración me va a sacar del país en unos días y no tengo dinero para seguir ayudando a mi hermana y tampoco para devolverme, mi hermana se me va a morir y no sé porque le dije estoy contando todo esto a un extraño - solloza frustrada y me dan ganas de llorar con ella. ¡Pobrecita! - Hey hey... tranquila bonita, tranquila - trato de calmarla - ¿Qué pensarías si te dijera que puedo ayudarte con tu problema? - Me mira mientras gimotea y se limpia las lágrimas - mira... ayer me dejaste claro que clase de mujer eres, y no eres de las que acepta caridad. Yo tampoco soy de los que hace caridad. No hago las cosas solo porque sí. Siempre busco un motivo, lejos de lo personal, para poder ayudar a otros de una forma justa y equilibrada. Te propongo lo siguiente... puedo hacer que migración extienda el tiempo de tu estadía en el país y puedo darte el dinero que necesitas para lo de tu hermana pero no es de a grátis. - ¡No sé lo voy a dar! ¡Bicho asqueroso! - ¿Darme qué? - Cuestiono confundido y consternado. - No le voy a dar mi cuerpo. No soy ninguna prostituta ¡Asqueroso pervertido del carrizo! - Responde y no puedo evitar reírme a carcajadas... - No señorita... lo está malinterpretando todo... obviamente va a trabajar para mí, pero no le iba a pedir que vendiera su cuerpo. Solo le iba a proponer que fuera mi nueva asistente personal ¿Qué dice? La necesidad tiene cara de perro y claramente usted tiene una necesidad muy grande. Y si... tal vez parece que me estoy aprovechando de eso, y no lo voy a negar, es exactamente lo que hago aunque suene mal ¿Por qué? porque soy un hombre ambicioso y con convicciones que cuando quiere algo no se detiene hasta conseguirlo, entonces, no me gusta que me digan lo que debo hacer y justo ahora quieren decirme lo que debo hacer, porque necesito una asistente, entonces... usted necesita dinero, yo una asistente. Es un beneficio mutuo del que voy a sacar provecho, pero no se equivoque... lo hago principalmente porque quiero ayudar. Sé lo que es preocuparse por un hermano en Venezuela.
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