Natalia se siente fastidiada por la forma en que esa mujer se comporta como si ella fuera la dueña y señora de todo. —Señora, si el señor se entera de lo que ha sucedido hoy se va a enojar. — le dice una de las empleadas. —No te preocupes por eso, yo me encargare de todo. — le dice con aire de confianza y las empleadas asienten con la cabeza sin decir nada, pero por alguna razón Natalia no siente que ellas hayan creído en sus palabras. Incomoda va hacia el refrigerador, toma una botella de agua y se va. —Natalia — escucha decir cuando estaba subiendo las escaleras para regresar a su habitación. Ella se da la vuelta y ahí se encuentra con Leonor que todavía sigue en la casa y que no se ha ido como ella le había indicado. —Pensé que eras una mujer sensata, pero al parecer me equivoqué.

