Natalia da un salto del susto por la impresión que se lleva al ver a Braulio ahí en la cocina. —Qué haces aquí. — le pregunta nerviosa. —Acaso no puedo andar libremente por mi casa. — la cuestiona y Natalia no encuentra que decir, así que toma la jarra en silencio y se sirve agua. —Solo vine por un poco de agua y ya me voy. — le dice e intenta irse, pero Braulio la toma por el brazo y la detiene. —¿Estas huyendo de mí?? —¿Que, que dices? no veo la razón de porque tenga que huir de ti. — dice nervios. Ella se toma un sorbo de agua de manera rápida algo incomoda y se atraganta haciéndola toser. —Te encuentra bien? — le pregunta preocupado mientras aprovecha la oportunidad y la sostiene cerca de su cuerpo. —Estoy bien, no tienes por qué preocuparte por mí. — le dice y se aleja lo mas

