6.

1945 Palabras
Sebastián’s POV —Dalila, papá está más aterrador que de costumbre. Da miedo, ¿será que se está muriendo o…? —preguntó entre susurros el tonto de Esteban, que si no fuese mi hijo lo habría mandado a la India a cavar tumbas porque no sirve para nada, es más como una carga, es un ser que su solo existencia solo sirve para contaminar el planeta. —No y no digas eso. Pero… es raro verlo llorar —le escuché decir a Dalila y sé que lo dijo para que escuchara, sé que ambos están preocupados al verme así, pero no es como que pudiera evitarlo. ¿Cómo no iba a estar tan impactado luego de verla a ella? Es que… era ella, ella, ella. No hay forma de que la chica que entró a mi despacho sea familiar de Helena, no teniendo su apariencia exacta, su modo de hablar, el mismo tono de voz, su cabello e incluso, estalló de la misma manera en que ella solía hacerlo cuando se alteraba, pero… sé que esto no tiene sentido, aún cuando toda mi vida he deseado verla con fuerza, sé que es imposible, los muertos no regresan. Ese hecho, el verla, me ha tenido todo el día pensativo, triste, aunque un tanto… ilusionado, pero sé que no debo estarlo, no hay forma posible de que sea ella. Yo la vi morir, estuve en ese momento cuando… vi su cuerpo en un estado irreconocible, estuve cuando hicieron el levantamiento del cadáver, asistí a su funeral, vi el entierro y no, ella sí murió y por más que hipotéticamente pudiese estar viva, no debería tener exactamente la misma edad que tenía a principios de siglo, debería tener mi misma edad, es decir, 35 años, así que esto no tiene sentido, pero… el verla despertó emociones en mí que creía haber enterrado hace mucho, pero no, estaba equivocado. Sé que lo que tuvimos Helena y yo fue algo muy intenso, es de ese tipo de amores que nunca se van, siempre se quedan en ti y ahora que esta chica aparece, de nuevo siento el mismo dolor, con la misma intensidad y es por eso que no deseo verla. Mi vida después de la partida de Helena fue muy difícil. Criar a dos niños tan pequeños yo solo, sumado al cargo en la empresa familiar que tuve que tomar de inmediato y no conforme a eso, tenía una depresión tan fuerte que me consumía, que hacía de mis días algo miserable y es por eso que los primeros años fueron duros, difíciles y mi personalidad cambió por completo. Yo siempre fui un tipo serio, ese rasgo sí lo he tenido toda mi vida, pero no era temperamental, controlaba mi carácter, los momentos de ira e incluso podía bromear o reír de vez en cuando, pero todo eso se esfumó con su partida. Me dediqué enteramente al trabajo, a hacer crecer aún más la compañía familiar y así con los años, la empresa creció y ni con el fallecimiento de mis abuelos afectó en algo. La muerte de ambos fue dura, pero al menos la esperaba, ambos tuvieron cánceres difíciles y es preferible que hubiese sido todo rápido, no merecían sufrir y vivieron vidas largas, plenas e hicieron todo lo que quisieron, cumplieron todos sus sueños. Por otro lado, el criar a dos niños con personalidades tan complicadas, no fue nada fácil. Esteban, por un lado, apenas empezó a caminar fue un desastre. Era inquieto, le gustaba romper las cosas, buscaba llamar mi atención como fuera y trataba siempre de cargarlo, pasar tiempo con él, pero si lo descuidaba por un rato, empezaba a llorar, patalear y se desquitaba siempre con Dalila. Le pegaba, la empujaba, la hacía llorar de todas las formas posibles hasta que conseguía llamar mi atención y ese rasgo, el querer llamar la atención como sea lo mantiene aún hoy en día, es un adulto ya, pero bueno, no creo que pueda madurar alguna vez. De estudiante también dejaba mucho que desear, reprobaba siempre casi todas las asignaturas, pero como tiene suerte, a final de año de alguna forma solucionaba. Dalila fue bastante diferente a él, aunque tampoco fue buena estudiante, pero no buscaba llamar mi atención como fuera, siempre fue vanidosa, alegre, le gusta bailar y no se metía en problemas en general. No fue buena estudiante, pero por motivos diferentes, le costaba aprender, no puede memorizar por más que intente y sé que estudiaba mucho, siempre la ayudaba, pero aún así reprobaba en varias asignaturas lo cual la hacía entristecer, ella es algo lenta, quedada en muchos aspectos y hemos ido a doctores, pero dicen que no tiene ningún problema. Sé que tiene dificultades que intenta superar, pero… si Helena hubiese estado conmigo creo que todo habría resultado diferente. Sé que Esteban habría sido más aplicado, sé que Dalila no hubiese tenido tantos problemas, ella los adoraba y yo… dios, Helena era todo para mí, el perderla había sido lo peor que me había pasado en la vida y ahora, el ver a esta chica con su imagen exacta, yo… no, no voy a perder la cabeza, no de nuevo, pero no he podido pensar en otra cosa. —Papá, sé que estás triste, aunque no sé los motivos, pero necesito que al menos esta vez me regreses las tarjetas. Sé que estuvo mal que me embriagara y atropellara a un policía, pero un vicepresidente financiero no puede estar sin dinero, no tiene sentido —dijo el infeliz de Esteban y por la forma en que lo miré, se escondió tras su hermana. La alegría que tuve al enterarme de que ese tonto estaba preso de nuevo, haciendo un escándalo público, eso sí que mejoraba mi semana. Siempre que hace esos desastres lo ataco por donde más le duele, le quito las tarjetas, pero de igual forma no debería hacerle tanta falta, en mi casa tiene todo, un techo, comida, tiene su auto que siempre verifico esté cargado, pero sé que le hace falta porque es derrochador, le gusta aparentarles al montón de novias feas que se consigue, por eso no se las voy a dar hasta que tenga como 45 años. —Me vuelves a pedir tus tarjetas y te voy a patear. —Papá, patéalo, es más, voy a traerte tus botas para que le pegues con propiedad —dijo Dalila y chasqueé la lengua. Terminé de beber el trago de whiskey que me había servido y limpié mis ojos. Sí, he estado llorando de forma patética casi toda la tarde al recordar a Helena, pero debo estar bien. Soy fuerte, esto no me hará decaer de nuevo. —Dalila, necesito tu opinión sobre algo. —Dime, papá. —¿Y la mía no? —Mmm, tu opinión me importa poco o nada, pero puede servir —dije y ambos me miraron expectantes—. Hoy… besé a una chica, es menor de edad. —¿Qué? ¡papá! Eso es un delito —dijo Dalila y la miré a los ojos. —Mmm, tiene 16, en teoría no es ilegal en este país, pero lógicamente no está bien. De igual forma ella lo tomó mal, creyó que yo era un abusador y ahora lo entiendo, es lógico que lo tomara así, cuando un desconocido que te dobla en edad te besa a los minutos de conocerte. —Papá, pero… ¿por qué hiciste algo así? —preguntó Esteban e inhalé fuertemente. —Pues… es que… no sé cómo, no puedo explicarlo, pero esa chica que apareció hoy en la empresa, tiene la misma apariencia exacta de su madre, incluso la estatura, cabello, la voz e incluso… tiene la misma de edad que ella cuando… falleció, también se llama igual, Helena. —Oh… es mi secretaria. Sí, cuando lo vi me produjo una sensación extraña. —¿Extraña cómo? —pregunté completamente serio y Esteban me miró nervioso. —Extraña como… si estuviese viendo a otra hermana, yo qué sé, fue como ver a una tía, pero no en otro sentido, papá. —Más te vale. —Es muy raro que tenga el mismo nombre que mamá, su edad e incluso su apariencia, pero… hay que ser realistas, no tiene sentido. Debe ser una horrible coincidencia porque saben lo que dicen, cada uno tiene un doble en el mundo, alguien parecido del otro lado del planeta —dijo Dalila y rodé los ojos. —¿Y en la misma ciudad? ¿es posible? —pregunté, algo decepcionado al ver que tal vez… ella podría no ser Helena, mi Helena. Es lógico que no lo es, pero… en el fondo tenía la esperanza. —No sé, tampoco es que pueda decirte si es parecida o no, no conozco como era mamá, solo lo que nos has contado durante todos estos años —respondió Dalila y era cierto. Nosotros como huimos de jóvenes, sin dinero ni nada, solo tomamos nuestra ropa y nada más, no pensé en llevarme alguna foto suya porque… creí que siempre la tendría a mi lado, pero no fue así. Me arrepiento mucho de no haberme llevado sus fotos, los chicos no tienen idea de cómo era su mamá porque lógicamente tenían solo un año cuando huimos. Intenté recuperar las fotos tiempo después, pero mis padres al estar tan enojados conmigo por mi partida, botaron todas mis cosas y… cualquier imagen suya desapareció. A sus padres nunca los pude contactar, se mudaron y… en realidad no sé si saben que ella falleció, es probable que no, como ella no era una persona conocida, su fallecimiento no fue noticia local a pesar de lo horrible que fue. Tampoco es que en ese momento se difundieran las noticas tan rápido como ahora. —Papá, pero… ¿cómo es que con ver a una chica parecida pensaste en besarla así sin más? Te puede demandar —dijo Esteban y lo fulminé con la mirada. No había pensado en eso, pero… es lógico que lo haya tomado mal y lo peor es que no me disculpé, incluso la eché sin siquiera haber empezado su primer día y yo… no creo que deba haber hecho eso, no sé si sea bueno tener a esa chica lejos cuando debería averiguar si realmente es Helena o no, porque al menos físicamente sí que lo es, pero no tiene sentido alguno. —Lo sé, supongo… debería pedirle disculpas. —Y no solo a ella, tu novia va a querer matarte si se entera —dijo Esteban entre risas y… sí, tiene razón en esto. No había recordado en ningún momento a Julia y no porque esté acostumbrado a hacer este tipo de cosas, nunca he sido infiel o bueno… nunca lo había sido, esto fue algo que se me escapó de las manos, no pude controlarme porque aún cuando salga con Julia hace casi dos años, yo… en ningún momento he sentido algo tan fuerte como lo que sentí de adolescente por ella, tanto que incluso hoy en día me duele de recordar, aún pierdo el control con todo lo relacionado con Helena. —Deberías primero, disculparte con la chica y como supongo la habrás echado, deberías reintegrarla, no es justo que la eches por un error tuyo, el confundirla, también te podría demandar al ministerio de trabajo y no debemos tener ese tipo de escándalos. Primero soluciona eso con ella y luego hablas con Julia —comentó Dalila y supongo tenía razón. Por más que haya actuado de forma impulsiva y torpe hoy ante todo, creo que… no quiero tener a esa chica lejos, no hasta ver qué demonios pasa con ella, encontrarle sentido a esto.
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