Había viajado con mi jefe, había cenado con el, incluso habíamos dormido juntos en la oficina, pero esto supera cualquier cosa, no era un viaje de negocios, eran una vacaciones falsas y ya estaba lista, parada en la puerta de mi apartamento esperando su llamada, con un par de maletas y el corazón palpitando a mil por hora, en unas horas más dejara de ser mi jefe para convertirse en mi novio, del cual se supone estoy enamorada y no tenía ni idea de cómo lograriamos mantener esta mentira por tres días, tres días completos, no veinticuatro horas como se suponía que tenía que ser. Mi corazón salto del pecho al estómago cuando anuncio su llegada, tome mi sobrecargado equipaje y subí al ascensor que me llevaría hasta él, fingi estar concentrada en algo mas, no quería ver su reacción cuando sali

