No sé cómo logré que mis pasos llegarán hasta aquella mesa, tal vez por la mano que me sostenía de la cintura, la mezcla de sus palabras y su aliento cálido sobre la piel de mi mejilla habían convertido mi cuerpo en gelatina imposible de controlar. — Oh por dios, si existes. — Grito la mujer mas joven de la mesa, levantándose de su lugar y rodeando para salir de ella, era de imaginar que era la hermana menor de Ethan, tenía la piel blanca y los mismo ojos azules pero un poco más claros y con una chispa dinámica, me separé de Ethan esperando que su hermana se lanzará a sus brazos, pero eso nunca pasó, los brazos de joven, de la cual aún desconocía el nombre, me rodearon por el cuello, cómo si nos conociéramos de mucho tiempo, me abrazo como se abraza a una amiga de toda la vida. Respondí

