
Mateo no tuvo más remedio que dejarla ir, sin embargo, eso no implica que se diera por vencido. Su propósito es reconquistar a Aye, a su amor verdadero, es consciente que no la tiene fácil, ambas cuentan con parejas actuales y, a pesar de haber sentido que la joven todavía tenía amor por él, estaba claro que no podía dejarse llevar teniendo a un hombre esperando por ella en otro país. Mateo debía hacer las cosas bien si la quería de vuelta.
Aye está llena de culpa por sus sentimientos por Mateo, no estaba bien besar a alguien más, pensar en alguien más cuando ya se tiene una pareja, no obstante, le es imposible cambiar sus sentimientos por Mateo. De todas maneras, su única preocupación no era Mateo y Dylan, sino también aquella persona que estaba jugando con su cabeza al meterse en su pasado. Estaba asustada, aterrada, a decir verdad; desconfiada de todo aquel que se le acercaba. No le iba a quedar de otra que llamar a su familia, la necesita y debe velar por la seguridad de sus amigas.

