Capítulo 6 El carruaje parte 1

739 Palabras
Novela registrada ante derechos de autor, reservados todos los derechos. Código de registro: 2405057877083 - ¡Al, Al, Al! -gritó una vulnerable y visiblemente triste Emerald, cuyo rostro rojo debido al llanto, se igualaba al de su cabello, que se movía con el viento mientras trataba de alcanzar a su única amiga en la academia y fuera de ella, pues el príncipe, tomó a Alina del brazo tan pronto como la ceremonia de clausura terminó para que nadie pudiera hablar con la futura princesa heredera, dejando tras de sí, la muralla fuerte y decidida que era el grupo élite de caballeros protectores del heredero al trono. Tenían un objetivo, nadie ni por error, debía acercarse a la nueva pareja imperial. Pero Emerald era testaruda y decidida cuando quería algo, por lo que comenzó a correr sin importarle la etiqueta social, sus padres o los nobles chismosos. Sintió que su corazón se vaciaba en forma de lágrimas al ver como el enorme carruaje imperial se alejaba mientras ella solo podía gritar a todo pulmón su apodo cariñoso para la persona que la cuidó y la escuchó por ocho largos años de su vida: - ¡Eres mi ópalo favorito! Alina a quien se le oprimió el corazón, sin importarle estar sentada frente al príncipe Damian y salirse de la rígida etiqueta imperial que la acompañaría por un buen tiempo, se paró y sacó su cabeza del carruaje para gritarle a su pelirroja favorita: - ¡Eres mi no borracha favorita, te escribiré rojita! -. -------------------- - ¡Siéntate niña! - gritó un molesto Damien. -Te recuerdo que desde este momento eres mi prometida y hoy una buena parte de la nobleza del imperio se enteró de ello, así que compórtate de acuerdo al nuevo status que acabo de otorgarte-. Alina en ese momento comprendió de verdad y a fondo las palabras de su maestra. A ese hombre no le interesaba nadie ni nada y aunque hicieran un trato y ella lo siguiera al pie de la letra, ante los ojos destellantes de fuego de ese ser arrogante, ella, una princesa y duquesa del norte no sería nada, porque su posición debía ser afianzada desde el principio para poder salir viva de ahí, así que mirándolo a los ojos y totalmente tranquila, como si no estuviera frente al también llamado dragón n***o de la batalla, le contestó: -Alteza, mi familia me utilizó y me desprecia, en la academia todas me molestaban porque pensaban que no merecía estar en la zona diamante y las únicas dos personas que me interesan en la vida acaban de quedar atrás y no sé cuándo volveré a verlas ni a saber de ellas y usted, de manera tajante y cruel, no me permitió despedirme, así que tendrá que disculparme si pierdo el decoro ante usted. ¿Pero ¿cómo no hacerlo? Si me acaba de arrancar el corazón. ------------------- Cuatro horas y media después, Alina seguía ignorando al príncipe. Decidió no decir nada más luego de reprocharle su actuar, algo a lo que Damien no estaba acostumbrado, pero como buena Lunaria, la ahora futura princesa del imperio sur no cedería primero. Por lo que decidió que haría tambalear la paciencia del príncipe desde el primer día juntos, así que se decantó por mirar todo el tiempo hacia la ventana para apreciar el camino y a momentos, sumirse en sus pensamientos, sin voltear una sola vez la mirada dentro del carruaje o hacia el príncipe. Pero la tención estaba en el aire. Damien no estaba acostumbrado a que le reprocharan y mucho menos a que le ignoraran. Sus ojos que no dejaron de ver durante todo el trayecto a la que sería su futura esposa, poco a poco se tornaban oscuros, pues su enojo iba en aumento, así que decidió de una vez por todas poner en su lugar a la que consideró una mocosa insolente: -Será mejor que en tu vida vuelvas a besarme, no lo tienes permitido, lo que pasó hoy no volverá a suceder, no me eres agradable a la vista ni me incitas y me repugnas, cualquiera pensaría que el norte al ser tan orgulloso, por lo menos tendría mujeres hermosas a la vista, pero no heredaste belleza alguna. Si al menos te parecieras a tu padre serías rubia y con algo más que ofrecer. Conoce tú lugar, este matrimonio es por conveniencia, tenemos que aparentar, pero no exageres, ¿Te queda claro?
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