Capítulo 8 Los emperadores parte 2

670 Palabras
Novela registrada ante derechos de autor, reservados todos los derechos. Código de registro: 2405057877083 Hablar de ambiente hostil en el aire, mientras se está sentado en un estudio grande, y lujosamente amueblado, bebiendo el mejor té del imperio sur, así como el mejor café del imperio norte, podría escucharse como vil mentira. Pero cuando los involucrados en la reunión son dos emperadores orgullosos, un príncipe arrogante y cínico, lo único que queda para la pobre princesa Alina y el fiel Antón, es ser la intermediaria entre tres imbéciles con poder. ---------------------------------------- Alignak Balar Von Lunaria, era como todos los hombres del norte, sumamente grande. Incluso más que la mayoría de hombres de su imperio y eso es mucho decir. Era imponente y no solo en tamaño. Su rostro decía peligro, sus ojos, de color gris como los de su sobrina, pero ligeramente más oscuros y de lado izquierdo, una gruesa cicatriz roja pasa por su ojo y parte de su frente. Su cuerpo, fornido debido al duro trabajo en el norte, se veía aún más grueso debido a la pesada armadura, de la que resaltaba el escudo del norte. Era una reunión importante, pero nadie hablaba. Se dedicaban a mirarse y Alina para tener algo que hacer, decidió tomar un sorbo del humeante café que tanto extrañaba. Quería hablar, pero el protocolo indicaba que ni el príncipe ni ella podían empezar la conversación, uno de los dos emperadores tendría que iniciar la tan pesada charla. Y ese fue su tío. -Alina, Dijo Alignak con su voz grave y potente- creo que sabes porque estoy aquí hoy, dejando a mi emperatriz embarazada y a punto de parir para venir a solucionar este asunto que ya es un problema en el norte-. -Su majestad, tiene razón, pero antes debemos escuchar toda la historia, incluyendo el cómo se conocieron, porque la verdad estoy intrigado por ello y me gustaría conocerla- contestó Návi Elbirret, que estaba deseoso de saber a fondo, la manera en la que su hijo había podido hacer lo que él nunca pudo. Damien a punto de contestar, fue detenido por Alina, quien le dio la mano y la apretó ligeramente, dándole a entender que ella se encargaba de todo. A lo que él asintió instigado por su propia curiosidad. -Creo que es lo justo- contestó Alina. -Bueno tengo que confesarle a su majestad Návi, que soy curiosa y ávida por aprender, además debido a mi sangre norteña me gusta cazar y eso es algo que no podía hacer en la academia para señoritas, así que de vez en cuando me escapaba si que nadie se diera cuenta y en una de esas ocasiones me encontré con el príncipe, a quién reconocí de inmediato, aunque él no sabía quién era yo, pero sí reconoció el broche de la academia y no me delató, pero si me llamó pero me dio el apodo de mocosa insolente y esa no sería la última vez que nos veríamos pues descubrí, en otra de mis escapadas que el príncipe tiene gusto por pasearse entre plebeyos, ocultando su identidad con magia, igual que yo. Y no nos caímos bien para nada, hasta la tercera vez que lo vi, en el bosque cazando. Ahí me ayudó, pues me lastimé el pie y se encargó de llevarme en secreto a la academia. A partir de ahí intercambiamos correspondencia, hasta que mi padre se enteró y bueno, propuso el matrimonio y eso es todo-. -Alina, ¿crees que soy estúpido? - dijo Alignak, subiendo el tono de la voz- -Su majestad, no hace falta que le alce la voz- Dijo Damien en tono serio y molesto. - ¡NO TE METAS! -gritó el emperador del norte, que ya no aguantó y le gritó a su sobrina aquella duda que surgió a penas le llegó la carta de petición de matrimonio para Alina: - ¿TE PROFANÓ? - . Alina volteó de inmediato hacia el emperador del sur, el príncipe y Antón: - ¡Corran hacia la puerta ahora! -.
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